“El petróleo iraní proviene de un país que se encuentra entre los principales productores de este producto. Estoy prácticamente seguro de que los estadounidenses también preferirían controlar esos flujos de petróleo”, declaró el jueves el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.
En este contexto, afirmó que cuando Washington inició una “operación totalmente ilegal que socava todas las normas del derecho internacional, incluida la inmunidad incondicional de los altos funcionarios de Estado, y secuestró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien junto con su esposa está ahora en una prisión estadounidense, dijo abiertamente que los estadounidenses necesitan el petróleo venezolano”.
El 3 de enero, Washington bombardeó Caracas y varias áreas de los estados Miranda, Aragua y La Guaira, dejando un saldo de al menos 100 muertos. La agresión militar culminó con el secuestro del presidente venezolano y su esposa.
Además, abordó la estrategia de Estados Unidos hacia Irán. El canciller ruso sostuvo que “a diferencia de Venezuela, que se encuentra en mar abierto, Irán cuenta con el estrecho de Ormuz, lo que le confiere sus propias sutilezas geoestratégicas para la seguridad de las rutas petroleras. Esto también está presente, dados los intereses declarados oficial y abiertamente” por la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
En cuanto a la agresión israelí-estadounidense en junio pasado, Lavrov denunció el hecho de que la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) no se haya pronunciado sobre “esa flagrante violación de su Estatuto y del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares [TNP]”.
Esto se produce en medio de tensiones intensificadas entre Irán y Estados Unidos en las últimas semanas, luego de los comentarios del presidente estadounidense de que una “armada masiva” se estaba moviendo hacia Irán, junto con su demanda de que Teherán “se siente a la mesa” para negociar sobre su programa nuclear.
Los funcionarios iraníes han advertido que cualquier ataque estadounidense provocaría una respuesta “rápida y completa”, aunque reiteraron que Teherán sigue abierto a negociar sólo en “términos justos, equilibrados y no coercitivos”.
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