• El embajador de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mayid Tajt Ravanchi, en Nueva York, 26 de junio de 2019.
Publicada: sábado, 4 de enero de 2020 2:46
Actualizada: sábado, 4 de enero de 2020 9:12

Irán ha insistido en una carta dirigida a la ONU que se reserva su derecho a la legítima defensa tras el asesinato por EE.UU. del general iraní Qasem Soleimani.

Esta acción ilegal y aventurera de Estados Unidos revela la falsedad del alegato de este país sobre su lucha contra el terrorismo. En realidad, EE.UU. está en guerra con quienes luchan contra los terroristas”, dijo el representante permanente de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mayid Tajt Ravanchi.

Así condenó el asesinato en Irak del comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) y sus compañeros por EE.UU., en una carta enviada el viernes al secretario general de la ONU, António Guterres, y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).

Este acto criminal, agregó, es un claro ejemplo de terrorismo de Estado y una violación de las principales leyes del Derecho Internacional, especialmente las reglas de las Naciones Unidas.

 

Además de aludir el papel clave del teniente general Soleimani en derrotar al grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe), Tajt Ravanchi condenó que su martirio “contradice los compromisos internacionales de Estados Unidos en luchar contra el terrorismo y debilita los esfuerzos regionales y mundiales en combatirlo”.

Además, denunció que declarar parte de las fuerzas armadas de un país como “una organización terrorista” —lo cual hizo EE.UU. con el Cuerpo de Guardianes iraní— y atacarlas en los territorios de otro país, viola la Carta de las Naciones Unidas.

Por lo tanto, la República Islámica de Irán indica su derecho a tomar las medidas necesarias para defenderse, subrayó el titular persa, al destacar que Washington debe rendir cuentas por su crimen.

El representante permanente de Irán ante la ONU culminó su palabra llamando al CSNU a cumplir con su responsabilidad de condenar el peligroso acto de EE.UU., considerando las graves consecuencia que podría tener contra la paz y seguridad internacionales.

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