Hoy se produjeron nuevos ataques israelíes en la Franja de Gaza, pese al alto el fuego vigente, y los acuerdos de la segunda fase israelí. Fuentes médicas locales informa al menos de 21 palestinos muertos, entre ellos niños y bebés, en bombardeos y fuego de artillería en Ciudad de Gaza y Jan Yunis. Las fuerzas israelíes afirman que los ataques son respuesta a disparos y amenazas desde la zona palestina a soldados del ejército Israel en el norte de la Franja.
Tras la reapertura del paso fronterizo de Rafah hace días para permitir la salida de pacientes, Israel suspendió nuevamente la evacuación médica hoy, alegando que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha entregado una lista de pacientes autorizados para cruzar. Esta afirmación ha sido cuestionada por grupos humanitarios y autoridades palestinas, que sostienen que sí se habían enviado listas y se trata de una excusa para restringir la salida de heridos y enfermos.
El paso de Rafah vuelve a convertirse en un instrumento de castigo colectivo. Su cierre no solo impide la salida de pacientes y heridos, sino que bloquea a familias separadas, estudiantes y personas con permisos previos, dejándolas atrapadas sin información ni alternativas.
Lo que ocurre hoy en Gaza no es solo una escalada militar, es también una asfixia humanitaria. Mientras continúan los ataques y aumentan las víctimas, el paso de Rafah vuelve a cerrarse para los pacientes, usando acusaciones que las autoridades palestinas y organismos humanitarios desmienten. Para cientos de enfermos y heridos, esta frontera no es una cuestión política, es la diferencia entre vivir o morir.
Huda Hegazi, Gaza
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