La comisión de asuntos exteriores y defensa del parlamento israelí (knesset) aprobó avanzar en un proyecto de ley que impide el trabajo de esta agencia en toda Palestina, reforzando la política israelí de expulsarla de los territorios bajo su control.
El texto legislativo va más allá: autoriza a las autoridades israelíes a cortar el suministro de agua y electricidad a instalaciones de la UNRWA, incluyendo oficinas, centros y propiedades en los territorios ocupados. Una medida que, de aplicarse, afectaría directamente a los servicios básicos que la agencia presta a la población refugiada.
Este avance parlamentario coincide con hechos sobre el terreno. Fuerzas israelíes entraron por la fuerza en la sede de la UNRWA en Al-Quds, donde retiraron material y activos. La agencia y varios actores internacionales han denunciado el operativo como una violación del derecho internacional humanitario, alertando de sus consecuencias humanitarias.
Mientras la ley sigue su trámite en el gabinete israelí, la presión sobre la UNRWA aumenta tanto a nivel político como operativo. Naciones Unidas y organizaciones internacionales advierten que estas decisiones ponen en riesgo la continuidad de la ayuda humanitaria esencial para millones de refugiados palestinos.
Huda Emad Hegazi, Gaza
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