• El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una reunión con su gabinete, 8 de julio de 2018.
Publicada: martes, 10 de julio de 2018 14:11

La policía israelí interroga por segunda vez al primer ministro del régimen de Tel Aviv, Benjamín Netanyahu, en relación con el caso 4000 o “caso Bezeq”.

Netanyahu se ha enfrentado una vez más este martes a los interrogadores de la policía, que lo han sometido a preguntas, en el marco de las investigaciones en su contra por corrupción.

Los equipos de investigadores han llegado a la residencia del primer ministro en Al-Quds (Jerusalén) poco después de las 10.00 (hora local) para la sesión, que se espera que dure hasta bien entrada la tarde. La oficina de Netanyahu se ha negado a decir si tenía alguna cita pública o privada planeada para el resto del día.

Cuando la policía entró en la residencia de la calle Balfour, un grupo de manifestantes se había congregado frente al edificio con una gran pancarta, en la que se podía leer en inglés “ministro del delito”.

Un grupo de manifestantes sostiene una pancarta con el lema “ministro del delito” frente a la residencia del premier israelí, Benjamín Netanyahu, 10 de julio de 2018.

 

Los agentes albergan sospechas de que Netanyahu haya ofrecido favores al propietario del portal de noticias Walla, Shaul Elovitch, a cambio de una cobertura positiva de su gestión.

Se esperaba que Elovitch fuera interrogado al mismo tiempo que Netanyahu, igual que está previsto que vuelvan a serlo este martes Sara Netanyahu y el hijo de la pareja, Yair, que ya lo han sido antes.

Según la prensa local, la investigación cuenta con grabaciones de audio entregadas por el exasesor de comunicación de Netanyahu Nir Hefetz. Se ha pedido al mandatario israelí que responda a testimonios hechos contra él por otros testigos clave.

Además del caso Bezeq, el primer ministro israelí está siendo investigado por su supuesta implicación en sobornos, fraudes y abusos de confianza en dos casos más, el caso 1000 y el caso 2000. Además, hay otra causa por la que el premier es blanco de pesquisas, el caso 3000, en la que se estudia la polémica compra de unos submarinos a Alemania.

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