El joven migrante, de 23 años, Josué Arcángel Quintanilla, que murió el domingo en el hospital de la ciudad de Saltillo (México), había abandonado Honduras con la primera caravana migrante que llegó a México el 19 de octubre pasado.
Quintanilla, originario de Macuelizo, Santa Bárbara, al percatarse de las dificultades que hay que sortear para alcanzar EE.UU., se separó del grupo de migrantes al que acompañaba y optó por el sistema de trenes de carga que cruza México de sur a norte.
Al subirse a uno de los vagones del tren conocido como La Bestia cayó a las vías y fue arrollado por el convoy. Tras lo sucedido, estuvo varias semanas ingresado en un hospital, sin embargo, debido a las múltiples lesiones que presentaba y a la gravedad de las mismas, acabó falleciendo.
Con este deceso se eleva a 11 el número de migrantes hondureños que han muerto desde que partiera la primera caravana.
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