El pasado domingo, un incidente se registró en una red de distribución eléctrica de la planta nuclear de Natanz, en el centro de Irán; un acto de sabotaje relacionado con el régimen de Israel, según muchas fuentes, y a cuyos autores Teherán ha prometido dar “una respuesta adecuada”.
En una sesión de la Comisión Conjunta del acuerdo nuclear con Teherán —de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés)— celebrada este jueves en Viena (la capital austriaca), el vicecanciller para Asuntos Políticos de Irán, Seyed Abás Araqchi, ha condenado en los términos más enérgicos el episodio de violencia.
Araqchi también ha denunciado la reacción débil de los países europeos al respecto y enfatizado que los miembros del PIAC deben condenar por unanimidad y sin consideraciones políticas este acto, que es un caso de “terrorismo nuclear” y una flagrante violación del derecho internacional.
Enriquecimiento de uranio al 60 % es derecho de Irán
Respecto a la reciente decisión de Irán de enriquecer uranio al 60 %, Araqchi ha dicho que esta medida se tomó en el marco de los derechos de Teherán estipulados en los artículos 26 y 36 del PIAC, suscrito en 2015 entre Teherán y el G5+1 —integrado entonces por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania— y para el uso en la industria farmacéutica.
Además, sobre las negociaciones de Irán con el resto de los firmantes del PIAC, el funcionario persa ha hecho hincapié en que la República Islámica no quiere realizar “negociaciones exhaustivas”. De hecho, ha agregado, Teherán insiste en llevar a cabo diálogos dentro de un marco de tiempo claro y aceptable.
En enero, Irán empezó a enriquecer uranio al 20 %, en el marco de la Ley de Acción Estratégica para Levantar las Sanciones, aprobada por el Parlamento iraní en noviembre pasado para obligar a EE.UU. y Europa a revocar los embargos contra el país persa.
Esta medida y otras que fueron tomadas por Irán para reducir gradualmente sus compromisos nucleares son una respuesta al incumplimiento de las promesas de los firmantes europeos y EE.UU., que en mayo de 2018 salió unilateralmente del convenio y dio paso a una política de sanciones y coacción contra el país persa. Ahora, Teherán y el resto de los firmantes están realizando negociaciones para salvar el tratado.
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