El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Seyed Abás Araqchi, se ha reunido este martes con el viceministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Andreas Motzfeldt Kravik, en Teherán, capital de Irán, en el marco de una visita oficial destinada a mantener consultas políticas con las autoridades de la República Islámica.
Durante el encuentro, ambas partes han abordado las relaciones bilaterales, la situación regional y las consecuencias políticas, económicas y de seguridad derivadas de la guerra impuesta por Estados Unidos y el régimen sionista contra Irán, así como los últimos avances en el proceso de negociaciones de Islamabad, Pakistán.
Araqchi ha afirmado que “el enfoque maximalista de Estados Unidos, su retórica amenazante y provocadora, y su falta de buena fe y su deshonestidad constituyen los principales obstáculos para poner fin de manera definitiva a la guerra y alcanzar un posible acuerdo”.
El canciller iraní ha sostenido que la principal razón de la situación actual en el estrecho de Ormuz es la agresión militar estadounidense y sionista contra Irán, seguida de repetidas violaciones del alto el fuego y el bloqueo continuo impuesto a los puertos iraníes.
En referencia a las consultas que Irán está llevando a cabo con los países ribereños del Golfo Pérsico para elaborar acuerdos ejecutivos que mejoren y faciliten el paso seguro por el estrecho de Ormuz de conformidad con el derecho internacional, Araqchi ha declarado que “Irán, como Estado ribereño del estrecho de Ormuz, está llevando a cabo consultas y debates para elaborar reglamentos relativos a los acuerdos vinculados al estrecho, de conformidad con el derecho internacional”.
Por su parte, Kravik ha presentado un informe sobre sus reuniones en Teherán y sobre las conversaciones mantenidas con autoridades de Pakistán y Omán y reiterado la necesidad de establecer una paz y estabilidad sostenibles en la región y de velar por la protección del derecho internacional.
Además, ha anunciado la disposición de su país a prestar asistencia y reforzar los esfuerzos diplomáticos, así como a ofrecer asesoramiento en materia de seguridad marítima y protección del medio ambiente.
El funcionario noruego también ha mantenido reuniones separadas con el vicecanciller iraní para Asuntos Políticos, Mayid Tajt Ravanchi, el vicecanciller para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Qaribabadi, y el director del Centro de Estudios Políticos e Internacionales del Ministerio de Exteriores, Said Jatibzade.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una guerra a gran escala y no provocada contra Irán, en la que fueron asesinados el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, altos mandos militares y cientos de civiles, con más de 3500 víctimas, según la medicina forense iraní.
Las fuerzas armadas iraníes respondieron con 100 oleadas de ataques de represalia bajo la operación “Verdadera Promesa 4”, lanzando cientos de misiles balísticos e hipersónicos, así como drones, contra bases militares estadounidenses en Asia Occidental y posiciones israelíes en los territorios ocupados.
Tras cuarenta días de enfrentamientos, alcanzaron una tregua de dos semanas el pasado 7 de abril, la cual fue prorrogada indefinidamente por Washington para negociaciones que no progresaron por sus demandas excesivas y un bloqueo naval impuesto a puertos iraníes.
Los funcionarios iraníes han criticado repetidamente a Estados Unidos por su enfoque en las conversaciones, ya que la Casa Blanca busca imponer condiciones en lugar de entablar un verdadero diálogo recíproco.
Las autoridades iraníes han dejado claro que cualquier futura negociación debe basarse en el respeto a los derechos de Irán, y no en dictados o coerción.
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