• Un miembro de Hezbolá en un acto en la ciudad libanesa de Nabatiya. (Foto: Reuters)
Publicada: miércoles, 9 de septiembre de 2020 20:58

Hezbolá condena las sanciones anunciadas por EE.UU. contra dos exministros libaneses y da por fracasados los complots impulsados por Washington en El Líbano.

EE.UU. impuso el martes sanciones contra el exministro libanés de Finanzas Ali Hasan Jalil, miembro del movimiento libanés Amal, y contra el exministro de Transporte Yusef Fenianos, por sus nexos con el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá).

Hezbolá emitió el miércoles un comunicado, en el que tachó tal medida de una “decisión brutal” por parte de un “Estado terrorista, que genera destrucción y hace estragos en todo el mundo, además de ser el mayor patrocinador del terrorismo sionista y takfirí en la región” de Asia Occidental.

El movimiento de Resistencia libanés tachó de “condenada y rechazada” cualquier decisión que tome EE.UU., país que ya ha llegado a “considerar a las personas honorables e infatigables, terroristas”, denunció, antes de dar por fracasados todos los complots estadounidenses en El Líbano.

 

“La política de sanciones de EE.UU. en El Líbano no podrá lograr sus objetivos y no hará que los libaneses se arrodillen y renuncien a sus derechos soberanos y nacionales”, precisa la nota.

El texto aclara, de igual modo, que tal postura hostil de EE.UU. derivará en un resultado contrario al esperado, pues conducirá al pueblo libanés a “comprometerse más con la dignidad nacional y la plena soberanía”.

En un comunicado emitido la misma jornada, el movimiento libanés Amal aseguró que la medida en cuestión de EE.UU. “apunta a El Líbano y su soberanía” en un momento en el que las fuerzas políticas y parlamentarias del país están cerca de lograr la formación de un gobierno inclusivo que pueda sacar a la nación de los cedros de las crisis en las que se halla sumida.

Efectivamente, Washington y algunos de sus aliados occidentales, según avisan distintos expertos, tratan de sacar provecho político de las crisis social, humanitaria y económica que aquejan a El Líbano —especialmente tras la explosión del 4 de agosto en Beirut (capital libanesa)— e incluso agudizarlas para allanar el terreno a una mayor injerencia en los asuntos internos del país árabe.

Entretanto, el Gobierno estadounidense ha llegado a amenazar con imponer más sanciones contra otros funcionarios libaneses y miembros de Hezbolá.

Hezbolá culpa a EE.UU. de la situación por la que atraviesa El Líbano y asegura que lo que pretende es desestabilizar el país árabe para quedarse con su petróleo y complacer al régimen de Israel. 

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