• El vicesecretario general del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), el sheij Naim Qasem.
Publicada: sábado, 11 de julio de 2020 5:28

El movimiento Hezbolá asevera que nunca cederá ante las presiones de EE.UU., país que apoya al régimen de Israel e ignora el derecho de los palestinos.

Toda la presión estadounidense sobre El Líbano y Hezbolá está destinada a debilitar el poder de Hezbolá (…) decimos por enésima vez que solo tenemos dos opciones, ya sea victoria o martirio. Y la rendición no tiene lugar en nuestra cultura”, subrayó el vicesecretario general del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), el sheij Naim Qasem.

En declaraciones ofrecidas el viernes durante una entrevista televisiva, el sheij Qasem señaló que el principal objetivo que EE.UU. busca en la región de Asia Occidental es apoyar a Israel e ignorar los derechos del pueblo palestino.

Tras destacar que la Resistencia en El Líbano proviene de tres actores del Ejército, el pueblo y la Resistencia, Qasem denunció que Washington y el régimen de Tel Aviv no pueden aceptar que Hezbolá sea parte del país árabe.

 

El alto cargo de Hezbolá recordó, además, la victoria alcanzada por el movimiento libanés en 2000, cuando obligó al enemigo israelí a retirarse de las sureñas zonas de El Líbano después de 22 años de ocupación. “Todas las guerras lanzadas por Israel (contra el grupo libanés) para imponer sus condiciones han fracasado”, agregó.

Por otro lado, Qasem hizo alusión a las amenazas del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, de sancionar a El Líbano en caso de que compre productos refinados de Irán, y señaló que Beirut tiene sus propias formas de eludir la presión estadounidense.

“La presión económica es una alternativa a la guerra militar, el lado estadounidense es confuso e Israel se enfrenta a muchos obstáculos y desorden interno”, añadió.

Durante los últimos años, Hezbolá se ha convertido en una poderosa fuerza militar y asegura estar totalmente listo para hacer frente a cualquier agresión del régimen de Tel Aviv, situación reconocida también por varios funcionarios israelíes.

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