• El exjefe del Pentágono Robert Gates.
Publicada: lunes, 18 de mayo de 2026 7:48

El exjefe del Pentágono Robert Gates ha dicho que rechazó una evaluación de Netanyahu en 2009 de que una agresión militar derrocaría el Sistema de la República Islámica de Irán.

En declaraciones al programa Face the Nation de la CBS News el domingo, Gates, quien también sirvió como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos bajo la Administración del presidente George W. Bush, recordó una conversación que mantuvo con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en 2009 sobre las posibles consecuencias de un ataque militar contra Irán.

Según Gates, el premier israelí argumentó durante la conversación que el gobierno iraní se derrumbaría al primer ataque.

Gates expresó su profundo desacuerdo con dicha evaluación y le dijo a Netanyahu que estaba completamente equivocado. Detalló que el primer ministro israelí había subestimado “la capacidad de resistencia de los iraníes”.

 

El exjefe del Departamento de Guerra (el Pentágono) también sugirió que operaciones militares israelíes previas dirigidas a otros objetivos podrían haber influido en una “posición poco realista” respecto a la probable respuesta de Irán a una agresión militar.

En este sentido, se refirió al ataque israelí de 1981 contra el reactor nuclear iraquí de Osirak y al ataque de 2007 contra una instalación nuclear siria. Según Gates, esas operaciones podrían haber contribuido a las erróneas suposiciones israelíes sobre cómo reaccionaría la República Islámica ante la presión militar.

Estos comentarios se produjeron después de que las dos rondas anteriores de agresión masiva e injustificada de Israel, llevadas a cabo contra Irán junto con Estados Unidos, no lograran dañar al Sistema de la República Islámica, ya que los funcionarios afectados fueron rápidamente reemplazados y el país respondió eficazmente, recuperando los daños causados ​​a su infraestructura defensiva.

En la primera ronda, ocurrida en junio de 2025, las Fuerzas Armadas iraníes lanzaron ataques de represalia decisivos y exitosos contra objetivos estadounidenses e israelíes estratégicos y sensibles en toda la región, lo que llevó al régimen de Tel Aviv a instar a Washington a solicitar un alto el fuego en tan solo 12 días.

La última ronda, que tuvo lugar del 28 de febrero al 7 de abril, corrió la misma suerte, además de llevar a la República Islámica a cerrar el estratégico estrecho de Ormuz, con consecuencias trascendentales para los mercados energéticos mundiales.

Numerosos funcionarios y expertos estadounidenses han comenzado a cuestionar la racionalidad de que Washington cediera a la presión israelí para unirse a esta última ronda, a la luz de las consecuencias que ha conllevado.

ftm/tqi