“Estados Unidos no puede imponer la agenda maximalista de Israel mediante la fuerza” contra Irán para que acepte las demandas de Israel o derrocar al gobierno para instalar uno que las cumpla, destacó el viernes John Mearsheimer en virtud de la reunión del martes en la Casa Blanca entre el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Según algunos observadores, en el dicho encuentro subrayó la creciente tensión entre Washington y Tel Aviv sobre cómo enfrentar a Teherán.
Mearsheimer resaltó que Washington enfrenta ahora realidades estratégicas que no puede ignorar, advirtiendo que un ataque a Irán probablemente desencadenaría una guerra regional más amplia y desencadenaría graves consecuencias para los intereses estadounidenses.
Tras afirmar que Trump ahora parece estar calculando los costos políticos y económicos de otra escalada, señaló que cualquier nueva campaña militar podría sacudir los mercados petroleros mundiales y arrastrar a EE.UU. a otra costosa perspectiva que Washington no puede permitirse.
En los últimos años, los funcionarios israelíes han presionado a EE.UU. para que adopte medidas radicales contra Irán, incluyendo el desmantelamiento de su programa de enriquecimiento nuclear, la eliminación de sus capacidades de misiles balísticos y el corte de sus vínculos con movimientos de Resistencia como el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) y las fuerzas de Ansarolá en Yemen.
Ante esta coyuntura, Irán ha indicado que está preparado para discutir límites al enriquecimiento nuclear similares a los delineados en el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015, el acuerdo que Washington abandonó durante el primer mandato de Trump.
En este contexto, el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, dejó claro que Irán “no negociará bajo amenazas ni coerción”, subrayando que las capacidades de defensa del país son “estrictamente disuasorias”.
A pesar de que varios grupos con sede en EE.UU. estrechamente alineados con Israel han presionado para que se adopten medidas más duras contra Teherán, las organizaciones pacifistas han alarmado que otra confrontación sería desastrosa, señalando la guerra de 12 días en junio de 2025 como un claro ejemplo.
¿Qué pasó en la guerra de 12 días?
La guerra de 12 días estalló el 13 de junio, cuando Israel lanzó una agresión sin motivo contra el país persa, atacando instalaciones militares, nucleares y civiles en Teherán y otras ciudades. A los ataques israelíes se unió una semana después EE.UU., bombardeando tres sitios nucleares clave.
El 24 de junio, Irán, mediante sus exitosas operaciones contra el régimen israelí y Estados Unidos, logró detener el asalto ilegal, imponiendo un alto el fuego a los agresores.
En reacción a las recientes retóricas bélicas a su contra, la República Islámica ha dejado en claro que no tolerará amenazas ni presiones, y que está plenamente preparada para enfrentar cualquier mínima agresión al país.
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