El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este sábado el “cierre total” del espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela, intensificando las tensiones en una región donde la presencia militar estadounidense crece de manera acelerada. La medida coincide con la instalación de un radar militar de EE.UU. en Trinidad y Tobago, a pocos kilómetros de la costa venezolana.
Trump ha instado a todas las compañías aéreas a considerar el espacio aéreo venezolano como “completamente cerrado”, dirigiéndose supuestamente contra aerolíneas, traficantes de drogas y trata de personas, según publicó en su red social Truth Social.
La declaración se produce mientras Washington refuerza su despliegue militar en el Caribe, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico y supuestas amenazas a la seguridad regional.
Caracas, sin embargo, sostiene que el narcotráfico sirve como excusa para ocultar el verdadero objetivo: forzar un cambio de gobierno en Venezuela y garantizar el control de sus vastas reservas petroleras. Esta perspectiva subraya lo que el país suramericano considera una política sistemática de injerencia por parte de Washington.
Radar estadounidense en Trinidad y Tobago
Paralelamente, el gobierno de Trinidad y Tobago ha autorizado la instalación de un radar militar estadounidense en la isla de Tobago, ubicada a escasas millas de la costa venezolana. Aunque la medida ha sido presentada como parte de un plan de vigilancia contra el narcotráfico, ha generado preocupación regional debido a su proximidad estratégica al territorio venezolano.
Testigos locales han reportado la presencia continua de infantes de Marina estadounidenses en hoteles de Tobago, mientras sistemas de rastreo aéreo han confirmado el aterrizaje de aeronaves militares y la realización de ejercicios conjuntos con la Fuerza de Defensa de Trinidad y Tobago.
Este radar permitirá el monitoreo constante de actividades dentro y fuera del espacio aéreo de Venezuela. Aunque la primera ministra trinitense, Persad-Bissessar, ha asegurado que su país no serviría como “base para ninguna guerra contra Venezuela”, la ubicación estratégica del aparato sugiere un objetivo de presión directa sobre Caracas.
Esta decisión ha provocado una fuerte reacción de la oposición trinitense. El jefe del bloque parlamentario, Marvin Gonzales, ha exigido respuestas a la primera ministra por la instalación del radar, afirmando que la mandataria ha demostrado ser una “mentirosa patológica”. Esta acusación pone de manifiesto la falta de transparencia y el descontento ante una medida que compromete la soberanía y amenaza a la América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
La agencia Bloomberg ha reseñado previamente que se ha detectado una “pared invisible de ruido electromagnético” extendida sobre el Caribe, con datos que muestran un aumento de las perturbaciones electrónicas semanas antes, coincidiendo con una mayor presencia naval estadounidense ordenada por el presidente Trump, lo que complica aún más el escenario regional.
A principios de este mes, la Administración del presidente estadounidense intensificó su despliegue militar en el mar Caribe con el envío del portaviones Gerald Ford, el más nuevo del país y el más grande del mundo, con más de 5000 marineros a bordo.
En octubre, el magnate republicano autorizó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. llevar a cabo misiones encubiertas en Venezuela.
Caracas, que ha rechazado cualquier vínculo con el narcoterrorismo, advierte que EE.UU. busca derrocar el gobierno legítimo del presidente Maduro para luego apoderarse de las riquezas del país, incluidos oro, petróleo y gas.
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