• Manifestantes protestan en Londres contra Muhamad bin Salman y piden justicia por el asesinato de Jamal Khashoggi, 3 de octubre de 2019.
Publicada: sábado, 19 de noviembre de 2022 0:46

La oenegé pro derechos humanos Amnistía Internacional indica que la Administración Biden debe avergonzarse por otorgar inmunidad al príncipe heredero saudí.

“El Gobierno de Estados Unidos debería agachar la cabeza de la vergüenza. Esto no es más que una traición repugnante, total y profunda”, ha denunciado la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnes Callamard, mediante un comunicado publicado este viernes.

Conforme ha agregado, se trata de “tratos turbios hechos”, ya que primero, el expresidente de Estados Unidos Donald Trump ignoró las pruebas de la participación del príncipe heredero de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman Al Saud, en el caso del asesinato del periodista Jamal Khashoggi y, segundo, Joe Biden hizo lo mismo.

Asimismo, ha lamentado que, tras dar efecto a esta “artimaña legal”, la Administración Biden envía un mensaje deplorable de que quienes están en el poder son libres de operar por encima de la ley con total impunidad, y adelantado que Bin Salman debe presentarse ante un tribunal de justicia para responder a estas graves acusaciones.

En respuesta, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, ha emitido este mismo viernes un comunicado, asegurando se revisará la relación Washington-Riad para asegurarse de que “sirva a los intereses de nuestra seguridad nacional y del pueblo estadounidense”.

 

El jueves, el Departamento de Estado de EE.UU. comunicó que “reconoce y permite la inmunidad” de Bin Salman frente a una demanda presentada en el tribunal federal de distrito de Washington (capital estadounidense), por Hatice Cengiz, la prometida del periodista saudí, y la organización no gubernamental Democracia para el Mundo Árabe Ahora (DAWN) por el asesinato del periodista en 2018.

Khashoggi, crítico del régimen saudí, fue asesinado de manera brutal el 2 de octubre de 2018, tras entrar en el consulado de su país en Turquía. La Agencia de Inteligencia Central (CIA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. reveló más tarde que la orden de asesinar al columnista de The Washington Post había sido dada por Bin Salman.

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