• Médicos atienden a un paciente confirmado con COVID-19 en un hospital de Wuhan, China, 1 de marzo de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 6 de marzo de 2020 0:42

El nuevo coronavirus 2019 (COVID-19) podría ser un arma de guerra biológica de EE.UU. e Israel para dañar a China e Irán, dice un exfuncionario de la CIA.

Philip Giraldi, exfuncionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos destaca, en un artículo publicado este jueves, que distintos informes sugieren que los componentes del nuevo virus están relacionados con el VIH (virus de inmunodeficiencia humana), que no pueden “crearse por sí solos”.

Además, hay muchas evidencias que prueban que el COVID-19 no nació de forma natural, es decir, por medio de mutaciones, sino más bien fue cultivado en un laboratorio, posiblemente para servir como “un agente de guerra biológica”, añade.

El exfuncionario de la CIA no ha descartado que EE.UU. podría haber “creado” al temido virus, en colaboración con Israel, en un intento por interrumpir el crecimiento económico y el poder militar de China. E Irán, como “enemigo” de EE.UU. e Israel, es el segundo país más afectado por el COVID-19, deduce.

Giraldi, ha hecho notar que la Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, ha expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por el creciente avance de China, como principal rival de EE.UU., en los ámbitos económico y militar, por lo que no está muy lejos de la realidad la implicación de Washington en esta enfermedad expansiva que ha provocado una crisis a nivel mundial.

 

Aunque es “difícil creer” en semejante imprudencia, el autor recuerda que tanto EE.UU. como Israel tienen un largo historial en el uso “clandestino” de armas no convencionales contra los demás, como el virus Stuxnet que contaminó en 2010 las instalaciones nucleares de Irán.

Sobre posible colaboración de Israel en la propagación del COVID-19, el exfuncionario de la CIA ha sostenido que, pocas semanas tras el brote del virus mortal, científicos israelíes habían anunciado que presentarían una vacuna dentro de 90 días; eso mientras el proceso de fabricación y realización de pruebas de un nuevo fármaco requiere más de un año.

Giraldi remarca que, pese a informes que insisten en que el coronavirus se derivó de un microorganismo encontrado en un tipo de murciélago que consumían los chinos residentes en Wuhan, hay evidencias que prueban que el consumo de ese animal es más frecuente en provincias donde hay menos registros de afectaciones por el COVID-19.

La epidemia del nuevo coronavirus ha dejado, hasta la fecha, unos 3200 muertos en el mundo, de los que cerca de 3000 corresponden a China. En Irán han ocurrido al menos 100 decesos.

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