• Vehículos militares estadounidenses son descargados de un buque de transporte en el puerto de Bremerhaven, en el noroeste de Alemania, para luego trasladarse a Polonia, 6 de enero de 2017.
Publicada: martes, 24 de enero de 2017 17:28
Actualizada: martes, 24 de enero de 2017 17:51

EE.UU. ha enviado este enero un contingente de 4000 soldados y 90 tanques a Europa, pero ha resultado inesperadamente difícil llevarlos a su destino en Polonia.

De acuerdo con un informe de The Wall Street Journal, cuando la unidad blindada de EE.UU. se dirigía hacia su destino vivió, de forma inesperada, un despliegue difícil, de tal modo que se rompieron varios de sus tanques antes de llegar a Polonia.

En este sentido, detalló que durante su traslado desde el puerto alemán de Bremerhaven hasta Polonia, varios carros de combate quedaron dañados al golpearse contra unos puentes que eran más bajos de lo esperado, según informaron altos cargos del Ejército estadounidense; otros cinco vehículos pesados aun están en Alemania, mientras los militares tratan de hallar una ruta para moverlos hacia el este.

Por otra parte, algunos de los tanques de la unidad llegaron a Europa con las baterías agotadas porque el personal había olvidado el procedimiento de apagar los sistemas electrónicos. Tampoco tenían suficiente combustible.

Estas dificultades son algunos de los retos logísticos y de otra índole que enfrentan los militares estadounidenses en el proceso de trabajar con sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para hacer frente a una supuesta ‘amenaza rusa’.

 

Este es el mayor despliegue de fuerzas de la Alianza Atlántica que se realiza en Europa desde la Guerra Fría. Ante este panorama, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reaccionó rápidamente y dijo que el despliegue, el más grande en décadas para la OTAN, es una "amenaza" para sus intereses y su seguridad".

Desde 2014, la OTAN ha aumentado su presencia militar en Europa, especialmente en los países del este que comparten frontera con Rusia, pretextando una supuesta interferencia de Moscú en el conflicto interno de Ucrania.

Rusia ha expresado reiteradamente su preocupación por la acumulación, por parte de la OTAN, de equipamientos militares a lo largo de sus fronteras occidentales, advirtiendo que la expansión de la Alianza Atlántica socava la seguridad tanto de la región como a nivel mundial.

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