• Senado de Bolivia rechaza injerencia de OEA en su política interna
Publicada: jueves, 18 de marzo de 2021 1:27

La Cámara de Senadores de Bolivia critica las últimas declaraciones de la OEA sobre el arresto de la expresidenta del gobierno ‘de facto’, Jeanine Áñez.

La Cámara de Senadores de Bolivia aprobó el miércoles una declaración, en tres partes, en la que rechaza, en duros términos, la injerencia del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en los asuntos internos del país andino.

Estamos emitiendo esta declaración camaral porque no necesitamos de ninguna institución foránea, de organismo internacional que pueda inmiscuirse en asuntos internos de nuestro país”. “Nosotros como país estamos en la capacidad de juzgar a nuestras autoridades o exautoridades que hayan cometido un delito, con las normas correspondientes”, enfatizó el presidente de la Cámara de Senadores de Bolivia, Andrónico Rodríguez.

Los comentarios de Rodríguez se produjeron en respuesta al comunicado “unilateral” emitido el martes por Almagro, en el que aclaró sus afirmaciones en torno al supuesto fraude electoral en las elecciones presidenciales de 2019 y su apoyo al golpe de Estado contra el expresidente Evo Morales.

Al tildar lo declarado por Almagro de una “intervención directa de parte de un organismo internacional”, el líder del Senado boliviano señaló que la OEA siempre se entromete “de manera directa en la soberanía de otros países en Latinoamérica”.

Además, Rodríguez solicitó que se emprenda una investigación para aclarar el rol del secretario de la OEA en los hechos acontecidos. 

 

De igual modo, condenó el silencio por el que optó Almagro en los momentos “delicados y luctuosos” de la presidencia de Áñez, añadiendo que el organismo que este lidera es de tendencia ultraderechista y siempre intenta cuestionar la política de países como Cuba, Venezuela y Nicaragua porque no coinciden con las políticas de la OEA.

La Policía de Bolivia detuvo el sábado a Áñez y a cuatro de sus colaboradores por sus vínculos con el golpe de Estado contra Morales en noviembre de 2019 y, de momento, se encuentra recluida en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes.

De hecho, la expresidenta y sus exministros no solo orquestaron un golpe de Estado en el país sudamericano, sino que también son responsables de vulnerar los derechos humanos y causar la muerte de un número de civiles. Durante el mandato de Áñez, la Policía reprimió fuertemente, con armas y agentes químicos, las protestas contra el gobierno de facto. La represión policial y militar dejó unas 36 víctimas fatales, más de 800 heridos y 1500 detenidos.

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