• Refugiados rohingyas se reúnen ante la alambrada de la frontera de Myanmar en Maungdaw (Rajine), 25 de abril de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: lunes, 7 de enero de 2019 19:00

Amnistía Internacional (AI) alerta que la minoría musulmana Rohingya en el estado de Rajine, en Myanmar (Birmania), sigue sufriendo un régimen de apartheid.

“La población Rohingya en el estado de Rajine en Myanmar continúa viviendo bajo un sistema de apartheid”, indica este lunes en un comunicado Abhirr VP, director de campañas de Amnistía Internacional India.

La nota también acusa a La India de no respetar el derecho internacional después de que una familia Rohingya haya sido deportada a Myanmar, donde el Ejército perpetra genocidio contra la minoría musulmana.

La familia de cinco, que había estado en prisión en el estado indio de Assam desde 2013, fue entregada a las autoridades de Myanmar el jueves, la segunda deportación de este tipo en apenas unos meses después de que siete hombres fueran devueltos en octubre.

“La expulsión de solicitantes de asilo y refugiados equivale a una violación de las obligaciones de La India en virtud del derecho internacional consuetudinario, que prohíbe a los gobiernos devolver a las personas a un territorio donde corren el riesgo de sufrir violaciones graves de los derechos humanos”, reza el texto.

La población Rohingya en el estado de Rajine en Myanmar continúa viviendo bajo un sistema de apartheid”, denuncia Abhirr VP, director de campañas de Amnistía Internacional India.

 

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) dijo el viernes que a pesar de las repetidas solicitudes, no se les concedió acceso a la familia Rohingya detenida en Assam antes de su deportación.

Eso se produce mientras el pasado noviembre la Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresó su preocupación por el regreso de refugiados Rohingya a Myanmar. Los investigadores del organismo denuncian que las condiciones aún no son propicias para su retorno, advierten que hay un alto riesgo de persecución.

Los musulmanes Rohingya sufren la brutal represión del Ejército y los budistas extremistas. Amnistía Internacional anunció en noviembre que le retira su máxima distinción, “Embajadora de Conciencia”, a la líder de facto de Myanmar, Aung San Suu Kyi, por no impedir la violencia contra la minoría Rohingya.

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