Dos fuentes sirias han dicho a Reuters que de casi 50 posiciones militares anunciadas por el Ministerio de Defensa de la administración de Hayat Tahrir al-Sham (HTS) el domingo, al menos seis fueron asignadas a extranjeros.
Al respecto, los expertos creen que la decisión de asignar funciones oficiales, incluidas algunas de alto rango, a varios militantes podría alarmar a algunos gobiernos extranjeros y ciudadanos sirios temerosos sobre las intenciones de los nuevos gobernantes en Siria.
Cuando comenzó la crisis en 2011, miles de extranjeros se unieron a grupos armados en Siria.
La administración de Hayat Tahrir al-Sham, que lideró la ofensiva que derrocó al presidente sirio Bashar al-Asad y su gobierno a principios de este mes, ha sido blanco de críticas a nivel nacional e internacional porque sus combatientes continúan haciendo caso omiso de la supuesta promesa de respetar a las minorías y sus lugares religiosos y santidades dentro del país árabe.
En los últimos días, las ciudades sirias de Latakia, Tartus y Hama han sido escenario de protestas masivas contra el gobierno interino de Siria.
Los manifestantes, que incluyen a minorías religiosas como los alauitas y cristianos, han expresado su descontento con las atrocidades cometidas por los miembros de Hayat Tahrir Al-Sham, incluyendo asesinatos de civiles y profanación de lugares religiosos.
Las fuerzas del gobierno interino han respondido con violencia, abriendo fuego contra los manifestantes y causando múltiples heridos.
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