• Embajador de Siria ante las oficinas de ONU asentadas en Ginebra (Suiza), Husam al-Din Ala.
Publicada: sábado, 9 de octubre de 2021 11:30

Damasco afirma que el apoyo al terrorismo y la imposición de sanciones amenazan el pluralismo y denuncia el nefasto papel de estas medidas sobre el pueblo sirio.

Según informó el viernes la agencia siria oficial de noticias, SANA, el embajador sirio ante las oficinas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) asentadas en Ginebra (Suiza), Husam al-Din Ala, enumeró una serie de medidas que constituyen una amenaza al pluralismo y violan los estatutos y propósitos de la ONU. 

Al respecto, señaló la intervención en los asuntos internos de otros Estados, la amenaza de sus sistemas políticos legítimos mediante el apoyo al terrorismo, la imposición de medidas coercitivas unilaterales, la agresión y la ocupación, así como el saqueo de recursos naturales de petróleo y agua.

Puso de relieve que la guerra terrorista y las medidas coercitivas unilaterales e ilegales impuestas desde hace más de 10 años han agudizado el sufrimiento del pueblo sirio y perjudicado los esfuerzos de Damasco para la recuperación de la crisis, la reconstrucción y el retorno de refugiados y personas desplazadas por el terrorismo.

 

Al abordar el tema de pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, deploró que la nación siria ha estado sufriendo los desafíos y peligros adicionales en esta época como resultado de la expansión de las medidas ilegales coercitivas impuestas contra el país árabe.

De acuerdo con Ala, la denominada “Ley César”, cual autoriza la imposición de sanciones adicionales contra Siria, representa durante la crisis sanitaria la práctica del terrorismo económico que viola las reglas del derecho internacional y la carta de las Naciones Unidas, junto con el sistema comercial internacional multilateral.

Ante tal situación, el titular sirio exigió una respuesta internacional basada en solidaridad, unidad y activación de la cooperación internacional multilateral con el fin de mejorar la capacidad de los países y superar desafíos sin precedentes.

A pesar de campaña de embargos impuesta por la Unión Europea (UE) y EE.UU. contra Damasco, desde el estallido de la crisis provocada por los grupos terroristas en 2011, el Gobierno sirio ha dejado claro que nunca cederá ante el ilegal asedio en su contra, ni permitirá que sus enemigos logren con presiones económicas, lo que no han conseguido en el campo de batalla.

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