• El canciller ruso, Serguéi Lavrov, habla en una rueda de prensa en París (capital francesa), 27 de noviembre de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 8 de febrero de 2019 23:44
Actualizada: sábado, 9 de febrero de 2019 0:06

El vano empeño del Occidente para redirigir las decisiones de política exterior de Rusia fracasará, dice el canciller ruso, Serguéi Lavrov.

“El Occidente, poseído por el complejo de superioridad y permisividad, no debería olvidar las lecciones de la historia y no tener la menor duda de que los intentos de obligar a Moscú a tomar decisiones en la política exterior por dictado están condenados al fracaso”, ha declarado este viernes Lavrov en una ceremonia con motivo del Día del Diplomático, que se celebra en Rusia el 10 de febrero.

El titular ruso ha destacado que su país como una nación soberana ha demostrado que defiende sus intereses nacionales en el mundo multipolar y esto, ha dicho, a pesar de que esta prerrogativa de Rusia no sea del agrado de los estadounidenses y sus aliados.

A juicio de Lavrov, la situación en el mundo se sigue degradando al darse pasos para destruir la arquitectura de la seguridad internacional y al socavarse las bases de la estabilidad estratégica.

El Occidente, poseído por el complejo de superioridad y permisividad, no debería olvidar las lecciones de la historia y no tener la menor duda de que los intentos de obligar a Moscú a tomar decisiones en la política exterior por dictado están condenados al fracaso”, declara el canciller ruso, Serguéi Lavrov.

 

El jefe de la Diplomacia rusa ha explicado que los occidentales recurren a amenazas y presiones para difundir la desinformación e incitar a la competencia deshonesta en las más diversas esferas, desde la economía hasta el deporte.

El Occidente, ha proseguido Lavrov, para expandir sus acciones intimidatorias “pone en práctica una descarada injerencia en los asuntos internos” y ha agregado que la situación en Venezuela es una clara muestra de ello.

Venezuela está atravesando una crisis política después de que el pasado 23 de enero Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional (AN) —declarada en desacato en 2016 y controlada por la oposición— se autoproclamara de manera inconstitucional “presidente interino” del país bolivariano, con el apoyo de Estados Unidos.

Por su parte, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien asumió el segundo mandato el 10 de enero, consideró la declaración de Guaidó como un intento de golpe de Estado y responsabilizó a EE.UU. de haberlo orquestado.

Desde entonces, Rusia ha deplorado y condenado el apoyo del Occidente a la oposición venezolana para llevar a cabo un golpe de Estado contra el líder chavista.

Las autoridades venezolanas han denunciado en reiteradas ocasiones que la postura de Washington lleva “oculto” el “deseo de apoderarse de los ricos recursos naturales de Venezuela”.

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