En una publicación en su cuenta de X, el jefe del Gobierno iraní ha anunciado este martes que había ordenado al ministro de Exteriores del país, Seyed Abás Araqchi, que respondiera a una propuesta estadounidense de conversaciones tras las solicitudes de “gobiernos amigos de la región”.
“He dado instrucciones a mi ministro de Exteriores para que, siempre que exista un entorno adecuado —uno libre de amenazas y expectativas irrazonables—, busque negociaciones justas y equitativas, guiadas por los principios de dignidad, prudencia y conveniencia”, ha escrito Pezeshkian.
El mandatario ha subrayado que las pláticas “se llevarán a cabo dentro del marco de nuestros intereses nacionales”.
Las declaraciones del presidente se producen luego de que medios iraníes informaran de que el enviado especial del presidente estadounidense para Asia Occidental, Steve Witkoff, y Araqchi han acordado reunirse el viernes en Estambul (Turquía), para abrir nueva ronda de las negociaciones.
La posible apertura diplomática se produce en medio de crecientes tensiones en Asia Occidental tras el reciente despliegue de fuerzas navales estadounidenses en la región y las repetidas amenazas del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, de lanzar una agresión militar a Irán si este no negocia un nuevo acuerdo nuclear.
La República Islámica ha advertido reiteradamente que responderá de manera contundente ante cualquier acción militar, por mínima que sea, por parte de Washington, mientras que el Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, ha alertado a Estados Unidos de que “si inicia la guerra, esta vez será una guerra regional”.
Las autoridades iraníes han rechazado demandas anteriores de Estados Unidos como condiciones para un acuerdo nuclear, incluido un cese total del programa de enriquecimiento nuclear del país y límites a su capacidad de misiles.
En este sentido, el vicesecretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán para Asuntos Políticos, Ali Baqeri Kani, dijo el lunes que el país no negociará sobre sus reservas de uranio enriquecido, incluida su transferencia a un tercer país.
“Los funcionarios iraníes no tienen intención de transferir materiales nucleares enriquecidos a ningún país, y las negociaciones no giran en torno a esos asuntos en absoluto”, subrayó.
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