Este 2 de febrero inició el periodo de clases para millones de estudiantes guatemaltecos que nunca en su vida habían experimentado un estado de sitio como el que se encuentra vigente en todo el país. El gobierno anunció que en los centros de educación pública se incrementaría la seguridad por las amenazas de las pandillas, pero eso está muy lejos de la realidad.
El estado de sitio que se impuso a raíz del asesinato de diez policías en un solo día y las amenazas de las pandillas de perpetrar más ataques restringe algunas garantías constitucionales y durante décadas no se había implementado; la preocupación también alcanza a los estudiantes.
Las pandillas ven en los colegios y escuelas públicas y privadas la posibilidad de reclutar nuevos integrantes de estas estructuras criminales y se puede observar en las capturas que realizan las fuerzas del orden en cuanto a la reducción de la edad en sus miembros.
El estado de sitio estará vigente por al menos 15 días más; sin embargo, algunos ciudadanos y sobre todo padres de familia piden que la medida se aplique de manera permanente.
En el Congreso de la República se impulsa una ley que permita la vigilancia permanente en centros educativos con mayor incidencia de reclutamiento de menores por pandillas. A decir de quien la impulsa, empieza a permear también el narcotráfico.
Miguel Salay, Ciudad de Guatemala.
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