“Israel no quiere implementar la segunda fase del acuerdo de Gaza”, ha asegurado un dirigente del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), Qazi Hamad, al considerar la magnitud de los obstáculos que el régimen israelí está creando para la implementación de las cláusulas del acuerdo relacionadas con la situación humanitaria en la Franja de Gaza.
Hamad ha precisado que las condiciones impuestas por Israel están obstaculizando el paso de viajeros a través del cruce de Rafah, al explicar que el régimen israelí “no quiere que quienes entran o salen de la Franja de Gaza lo hagan con facilidad”. Según ha afirmado, esta situación evidencia el uso continuo de los cruces como herramienta de presión política y humanitaria, a pesar de que lo acordado esta semana contempla facilitar el movimiento de pacientes y viajeros, así como la entrada de ayuda sin obstáculos.
También ha señalado que la obstrucción por parte del régimen de ocupación al trabajo del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés), encargado de gestionar la Franja, coloca nuevos obstáculos a cualquier mejora administrativa o humanitaria. En este sentido, ha subrayado que no existen “razones claras” para que el comité no haya iniciado sus funciones hasta ahora, y advirtió que la continuidad de los asesinatos y ataques israelíes dificultará su labor y socavará los esfuerzos para estabilizar la situación.
El miembro de HAMAS ha explicado que la prioridad de la etapa actual es permitir que el Comité Nacional asuma plenamente sus funciones, con la asignación de un presupuesto que le permita operar de manera efectiva. Todo ello ocurre mientras la ocupación se niega a avanzar hacia la segunda fase del acuerdo de Gaza, lo que, según afirmó, plantea interrogantes sobre sus verdaderas intenciones respecto a la implementación del pacto.
Las facciones de la Resistencia palestina, a través de su compromiso constante con los términos del acuerdo y la presentación de pruebas de cooperación con los mediadores, sostienen que buscan establecer un camino que alivie el sufrimiento de la población civil, pese a las continuas violaciones y restricciones israelíes que impiden avances tangibles sobre el terreno.
Estos acontecimientos se desarrollan en medio de la persistencia de ataques israelíes diarios y la caída de más víctimas en la Franja de Gaza, lo que pone a prueba el futuro del acuerdo y convierte las cláusulas humanitarias en una disyuntiva entre su aplicación efectiva o su permanencia como textos que no reflejan la realidad de los habitantes del enclave.
El cruce de Rafah, tomado por las fuerzas israelíes en mayo de 2024 y prácticamente cerrado desde entonces, vuelve a abrir hoy de forma oficial tras un día de prueba. El paso se abre oficialmente en ambas direcciones, aunque de forma muy limitada: según autoridades egipcias e israelíes, hasta 50 personas podrán entrar desde Egipto a Gaza y otras 50 salir desde Gaza hacia Egipto en la primera fase de esta reapertura.
Las asignaciones iniciales se concentran en evacuaciones médicas, priorizando a entre 15 000 y 20 000 palestinos heridos y enfermos que requieren tratamiento en el extranjero, junto con un retorno limitado de personas desplazadas durante la guerra.
Para miles de familias que esperan una oportunidad para cruzar, la apertura sigue siendo parcial, frágil y estrictamente controlada, en un contexto en el que la crisis humanitaria en la Franja continúa sin cambios de fondo.
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