• El director general de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), Fernando Arias.
Publicada: domingo, 28 de junio de 2020 10:29

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) recuerda el 33.º aniversario del ataque químico del régimen baasista a Sardasht, en Irán.

El director general del organismo, Fernando Arias, expresó el sábado sus condolencias a las víctimas del ataque químico del régimen baasista de Irak a la ciudad de Sardasht (en el noroeste de Irán) hace 33 años, que dejó decenas de civiles muertos.

En un mensaje de vídeo, citado por la agencia de noticias iraní Nour News, Arias recordó que, en aquel día de 1987, los hombres, mujeres y niños de Sardasht fueron masacrados, lo que, señaló, ha dejado una estela de dolor y sufrimiento para los sobrevivientes y familiares de las víctimas de la tragedia.

El jefe de la OPAQ aseveró que ese día nunca será olvidado, al explicar que conllevó a que la prohibición del uso de armas químicas sea permanente y sin retorno. “Le debemos este logro a los ciudadanos de Sardasht y a todas las víctimas de las armas químicas y sus futuras generaciones”, subrayó.

“En el aniversario de la tragedia, insto a todos los Gobiernos del mundo a reafirmar su compromiso con los principios de la Convención para lograr un mundo libre de armas químicas”, destacó.

 

Durante la guerra impuesta a Irán, el régimen baasista de Sadam Husein empleó armas químicas en varias ocasiones. Sin embargo, uno de los peores ataques químicos de la historia, que costó la vida a 113 civiles y dejó más de 5000 heridos, se registró el 29 de junio de 1987 contra la ciudad de Sardasht.

También, un año antes del ataque a Sardasht, diferentes zonas de las provincias de Juzestán (suroeste), Kurdistán (oeste) e Ilam (oeste) fueron atacadas 43 veces por cazas iraquíes equipados con bombas químicas.

De acuerdo con las cifras oficiales, los bombardeos químicos de Irak durante la guerra dejaron 2600 víctimas mortales y 107 000 heridos entre la población civil iraní. Aún hoy, unas 45 000 personas sufren las dolorosas consecuencias de aquellos actos inhumanos.

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