En estas últimas semanas, la tensión entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos se ha dejado sentir con fuerza, especialmente con las continuas intimidaciones de ataques provenientes desde el gobierno trumpiano, que ha significado la movilización de navíos de guerra, no sólo en el Golfo Pérsico, sino que en mares y océanos adyacentes a la región de Asia occidental.
La intensificación de la política de máxima presión, que el gobierno de Donald Trump ha decidido catalizar en su segunda administración, se ha convertido en una vía privilegiada de sus planes amenazantes contra Irán, tratando de obligar a la nación persa a someterse a los objetivos de dominio desplegados por Trump y los suyos bajo la acción criminal del régimen genocida israelí. Irán libra una lucha que es referente para los pueblos en resistencia contra esta alianza imperial sionista.
Un Estados Unidos que pretende, en forma ilegal, desvergonzada y cargada de violaciones a un derecho internacional que ha declarado no reconocer, imponer exigencias inaceptables para una sociedad caracterizada por tener en su esencia la doxa y la praxis (1) la filosofía y la acción del ejercicio de la soberanía, la dignidad y el valor a toda prueba.
En ese escenario, Irán y su gobierno no han dejado de plantear su plena disposición y creencia en el camino del diálogo, la negociación respecto a su programa nuclear, pero con pleno respeto a la soberanía, la dignidad como país y el pleno ejercicio de sus derechos. Esto, a pesar de que ya el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC) en base a la resolución 2231 del 2015 dejó de tener efectos prácticos en octubre del 2025 en función de sus propias determinaciones. Irán está en disposición manifiesta de dialogar, pero…bajo líneas intransables
Y esas líneas son parte indisoluble de la postura unánime de la revolución islámica, de su liderazgo religioso, político, militar. Y expresado socialmente por los millones y millones de hombres y mujeres que han salido en estas semanas a la calle a manifestar la defensa de su país frente a agresiones y ataques terroristas.
No hay dobles lecturas: respeto irrestricto a su soberanía, como también a sus intereses nacionales donde el desarrollar la globalidad de su programa nuclear, definido como pacífico, no es parte de ninguna negociación. El rechazo a las amenazas, sanciones y medidas coercitivas, que suelen ser la herramienta principal llevada a cabo durante los 47 años de vida de la revolución islámica.
Lo mencionado implica, lógicamente, el cese de toda imposición unilateral por parte de Estados Unidos y las presiones a sus aliados para imponerlas a Irán. Todo ello al margen del derecho internacional del cual Washington se siente con la prerrogativa de no aceptarlo. Tanto el presidente Masud Pezeshkian como el canciller Abas Araqchi han reiterado cada uno de los puntos señalados como líneas rojas, ya sea ante medios de prensa, foros internacionales, reuniones multilaterales con gobiernos de Asia Occidental, como también en cancillerías europeas.
Encuentros donde Irán, además, ha dejado establecido que su sistema de defensa de misiles, enriquecimiento de uranio e incluso el apoyo a movimientos de resistencia, no son parte de pauta alguna de reunión ni acuerdos con Washington. Una posición que se mantiene en un marco de intensificación de las coacciones del inquilino de la Casa Blanca, apoyado en ello por la labor de provocación constante del régimen sionista, que suele actuar como un alcahuete político, siempre machacando e insistiendo en la necesidad de atacar militarmente a la nación persa.
Este martes 17 de febrero Irán y Estados Unidos tendrán un nuevo escenario de negociaciones indirectas en la ciudad de Ginebra. Donde incluso el canciller iraní tendrá un encuentro con el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) el argentino Rafael Grossi (2) Un personaje muy criticado por Irán por considerarlo u funcionario internacional al servicio de los intereses de Estados Unidos e Israel e incluso un facilitador de los ataques de la agresión imperial sionista cuya institución publicó un informe absolutamente parcial emitido unas semanas antes de la agresión de Washington y el sionismo en junio del 2025.
Irán arribará a Ginebra con propuestas concretas para avanzar en estas negociaciones indirectas peor con líneas que no se transan: programa de misiles, asuntos propios de la región y la defensa frente a políticas de desestabilización y menos aun lo que se ha insinuado como es la transferencia de uranio enriquecido fuera de la nación persa.
Según palabras del miembro de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, Ibrahim Rezaei, la delegación encabezada por el canciller Araqchi busca “optimizar el tiempo” en esta nueva ronda de diálogo. Teherán reafirma que las conversaciones diplomáticas están centradas exclusivamente en la cuestión nuclear y el levantamiento de sanciones. No hay espacio para demandas inaceptables (3)
Irán enfrenta día a día esa política absolutamente trastornada, llevada a cabo por la administración Trump, a la cual arrastra a la troika europea- (Francia, Gran Bretaña y Alemania - con la lógica participación de la entidad nazisionista israelí, presta a poner en acción los planes militares esbozados en cada encuentro que el criminal de guerra y lesa humanidad Benzion Mileikoswky (alias Benjamín Netanyahu) ha tenido con su aliado Donald Trump.
Un Israel que, en estrecha unión con las administraciones de Estados Unidos sin excepción, sean estas demócratas o republicanas, han signado el objetivo de derribar a la revolución islámica. Tal alianza criminal lleva a Ias autoridades de Irán a declarar que el ente genocida israelí influye destructivamente en el ámbito diplomático estadounidense a través de los grupos de presión sionistas agrupados en el denominado Comité de Asuntos Públicos estadounidense-israelí - AIPAC por sus siglas en inglés –
Y lo hace, siempre, en momentos clave de negociaciones entre Estados Unidos e Irán – con pleno beneplácito del ejecutivo estadounidense – tal como sucedió, por ejemplo, el 13 de junio del 2025 cuando atacó cobardemente a Irán, dos días antes de llevarse a cabo las negociones indirectas entre Washington y Teherán en Mascate, la capital de Omán.
Y como pretendió hacerlo, previo a la reunión, igualmente a celebrarse en Mascate el viernes 6 de febrero pasado, cuando Netanyahu viajó de urgencia a Washington para influir sobre Trump en materia de poner en agenda los temas en que insiste el régimen colonial israelí: misiles, apoyo a la resistencia y limitación de su programa nuclear.
En Ginebra estará rondando las conversaciones telefónicas entre Trump y Netanyahu tratando de establecer un guion de acuerdos entre ambos aliados destinado a seguir con su política de apremios contra la revolución islámica. Existe un contexto amplio de intereses compartidos y dinámicas recíprocas. No existe posibilidad alguna que algún candidato a la presidencia de Estados Unidos tenga el beneplácito de las grandes fortunas judío-sionistas de Estados Unidos sin que juren fidelidad a lo que denomina la “defensa de Israel”.
Una especie de besar el anillo del padrino como en aquellas películas de gánster. El lobby israelí ejerce presión mediante financiamiento de campañas, cabildeo y control narrativo, que asegura apoyo político, diplomático y militar. En estos días se me preguntaba, en diversos programas de análisis, si acaso la postura de Washington respecto a Irán es producto de la influencia sionista o una estrategia llevada a cabo en forma mutua y consensuada. En el sentido de lo evidente que resultaba apreciar en uno la cara aparentemente noble del diálogo y el otro alimentando las exigencias para romper todo intento de acuerdo.
Las evidencias son incontrarrestables. Las opiniones de uno y otro régimen, sus políticos, secretarios de estado, la presidencia, la acción del lobby sionista en los Estados Unidos muestra decisivamente que no existe una política exterior en Asia Occidental que no esté conjugada, consensuada e incluso llevada a cabo en forma directa por Washington y el régimen sionista y la influencia nefasta de Netanyahu. Una visión que ya tiene pocas dudas, incluso de personajes ligados a los sectores conservadores de Estados Unidos.
Estados Unidos y lo hemos escuchado como critica en los últimos meses, con mucha intensidad por ejemplo por Tucker Carlson, conductores de programas de opinión, con críticas muy ácidas respecto a que la administración Trump prioriza los intereses israelíes sobre los estadounidenses. Carlson ha definido a Netanyahu como un ser “completamente malvado y destructivo, dañando a los Estados Unidos y a su país”. Con una realidad que afecta a gran parte de la humanidad. Certero en su apreciación, Carlson afirma que “Netanyahu anda por el mundo diciéndole a la gente: "Yo controlo a Estados Unidos, yo controlo a Donald Trump” (4)
Una evidencia que ese accionar de la alianza imperial sionista han significado 47 años de una política de máxima presión, una guerra híbrida criminal contra la República Islámica de Irán. Todo ello con una postura arrogante, belicista, violatoria de todo lo que huela a derecho internacional, donde la relación sionista y el imperio es estratégica con inteligencia compartida, agresiones, políticas de presión.
No creo que, en esta endogámica política, en esta alianza entre hermanos gemelos exista subordinación, sino que acción conjunta. Y, en este marco, Irán se muestra ante el mundo con transparencia y consecuencia. Con soberanía y dignidad. Acepta el diálogo, pero al mismo tiempo muestra su disposición de defender el país con todos los medios a su alcance.
Las palabras del comandante en jefe del Ejército de Irán, general de división Amir Hatami así lo atestiguan, al advertir a Estados Unidos e Israel que las Fuerzas Armadas de la nación persa están en máxima alerta y listas para responder a cualquier error que emane de sus intentos de agresión. “Los enemigos están completamente bajo nuestra vigilancia y, dado que somos conscientes de sus intenciones maliciosas, mantenemos el dedo en el gatillo”
Pablo Jofré Leal
Periodista. Analista Internacional.
Artículo para HispanTV
- La doxa (del griego δόξα) es un término filosófico que se traduce comúnmente como opinión o creencia común. La praxis, en cambio, también derivada del griego se define como "práctica" y refiere al proceso de aplicar, realizar o ejercer una teoría, lección o habilidad en el mundo real.
- A fines de diciembre del 21025 el gobierno argentino presentó oficialmente a Rafael Grossi como candidato a la secretaría general de la ONU. Por tanto, un personaje más interesado en llevar adelante su campaña política como candidato al principal organismo internacional que dar prioridad a su labor técnica en un organismo técnico como es la AIEA. El propio apoyo del gobierno de Milei, Estados Unido e Israel, da cuenta del talante de Grossi, un personaje en el cual no se puede confiar. https://radio.uchile.cl/2025/12/23/mas-competencia-para-michelle-bachelet-argentina-postula-a-rafael-grossi-a-la-onu/
- https://espanol.almayadeen.net/noticias/politica/2122948/iran-fija-lineas-rojas-previo-a-intercambios-con-ee--uu--en
- https://www.instagram.com/reel/DPCMjKbEosy/?utm_source=ig_web_copy_link
