“El Gobierno de EE.UU. obvió los principios humanos en el tema de las armas químicas, y ahora vuelve a obviar esos principios humanos al aplicar sus sanciones y, nuevamente, al poner en práctica su terrorismo económico” contra Irán y otros países, ha denunciado este sábado el canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, en el acto celebrado con motivo de la infausta conmemoración del ataque químico del régimen baasista de Irak a la ciudad de Sardasht (en el noroeste de Irán), que dejó cientos de civiles muertos.
El ministro de Exteriores de Irán ha denunciado los “crímenes” cometidos por EE.UU. en varias partes del mundo, de Vietnam a Palestina, y contra los pueblos de la región de Asia Occidental y los indígenas de su propio país, pero, insiste Zarif, el pueblo iraní ha vivido más que nadie en propia carne la terrible conducta estadounidense, tanto en “la guerra impuesta” por el exrégimen baasista iraquí a Irán (1980-1988), como en la actual “guerra económica y terrorismo económico de Estado” que EE.UU. libra contra Irán.
Zarif ha criticado a Estados Unidos por obstaculizar a través de sus “sanciones inhumanas” el suministro de medicamentos vitales para las víctimas de las armas químicas y otros enfermos.
Además ha denunciado la continuación del enfoque coercitivo de los estadounidenses en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.
Zarif advierte que el uso de armas químicas no dejó a los responsables del exrégimen iraquí más que “humillación y una condena perpetua”, y las sanciones y crímenes estadounidenses abocan a Washington a destino similar.
“Estados Unidos sigue una política que solo le ha traído humillación, ni siquiera seguridad, pero nuestro pueblo ha atravesado esos periodos manteniéndose de pie y resistiendo”, ha agregado el canciller iraní, quien pronostica “la victoria” para la nación iraní.
Durante la guerra impuesta contra Irán, el Irak de Sadam Husein atacó 43 veces con bombas químicas diferentes zonas de las provincias de Juzestán (suroeste de Irán), del Kurdistán y de Ilam, ambas en el oeste de Irán. Sin embargo, uno de los peores ataques químicos de la historia, que costó la vida a 113 civiles y dejó más de 5000 heridos, se registró el 29 de junio de 1987 contra la ciudad de Sardasht, situada en el noroeste.
Ahora, transcurridos más de tres décadas del fin de la guerra impuesta por Sadam contra Irán, 45 000 personas, que todavía sufren las dolorosas consecuencias de este acto inhumano, ven agravada su situación por las sanciones a Irán de EE.UU. y de sus aliados.
La organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW), a su vez, ha criticado a EE.UU. por restringir severamente el derecho de acceso de los iraníes a la salud con sus sanciones y ha llamado a Washington a notificar de inmediato a los bancos y empresas de todo el mundo que no enfrentarán ningún problema legal o financiero al exportar medicamentos y otros materiales básicos a Irán.
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