En un comunicado en su cuenta de Telegram, el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) denunció el lunes como un “crimen fascista y premeditado” la acción de los colonos sionistas de incendiar una mezquita en la aldea de Tal, al oeste de la ciudad cisjordana de Nablus. El ataque fue descrito como una agresión flagrante contra los lugares de culto y los santuarios islámicos.
HAMAS subrayó que este incidente forma parte de las agresiones reiteradas de los colonos contra los lugares sagrados islámicos, reflejando las políticas de ocupación orientadas a generar tensión e inseguridad en los territorios palestinos
At daybreak, Israeli settler militias torched the Abu Bakr Al-Siddiq Mosque in the town of Tell, southwest of Nablus in the West Bank, and scrawled threatening graffiti across its walls. pic.twitter.com/ksInDeUTNV
— Quds News Network (@QudsNen) February 23, 2026
Asimismo, el movimiento instó al pueblo palestino a organizar movilizaciones masivas para proteger las mezquitas y los sitios sagrados frente a los ataques de los colonos y a resistir estas agresiones constantes.
Finalmente, HAMAS hizo un llamado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a las organizaciones internacionales de derechos humanos para que condenen este “comportamiento criminal fascista”, persigan a los responsables y a los líderes del gobierno de ocupación, y los responsabilicen por incitar públicamente a cometer estos brutales crímenes contra el pueblo palestino y los lugares sagrados islámicos y cristianos.
Settler gangs set fire to the entrance of Abu Bakr Al-Siddiq Mosque in the village of Tel, south of Nablus, and sprayed racist graffiti on its walls. pic.twitter.com/hJ4CuSyMlK
— Eye on Palestine (@EyeonPalestine) February 23, 2026
Los colonos israelíes incendiaron la madrugada del lunes la mezquita Abu Bakr al-Siddiq, situada entre las localidades de Sarra y Tal, vertiendo material inflamable en la entrada del lugar sagrado, segun fuentes locales. Los atacantes también han escrito lemas racistas y provocadoras contra árabes y musulmanes en los muros de la mezquita.
El ataque se produjo en pleno sagrado mes de Ramadán, y forma parte de un patrón recurrente de crecientes ataques y restricciones por parte de las fuerzas y colonos extremistas israelíes contra fieles musulmanes y sus lugares de culto durante el mes del ayuno musulmán.
Las autoridades de la ocupación han recrudecido también en los últimos días las restricciones sobre fieles musulmanes en la Mezquita Al-Aqsa, ubicada en la Ciudad Vieja de Al-Quds (Jerusalén), que constituye el tercer lugar más sagrado del Islam.
Con estas acciones hostiles, entre ellas repetidas incursiones, arrestos de guardias de mezquitas y una represión sistemática contra fieles, que constituyen una violación directa del ‘statu quo histórico’ de Al-Aqsa, el régimen israelí busca remodelar la realidad administrativa dentro del lugar de culto. Estas medidas buscan imponer una hegemonía absoluta de seguridad que contradice radicalmente las referencias legales y las convenciones internacionales que rigen el lugar sagrado.
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