• Un submarino eléctrico INS Dolphin de la fuerza naval del régimen de Israel.
Publicada: sábado, 28 de julio de 2018 18:03
Actualizada: sábado, 28 de julio de 2018 19:45

Parte del arsenal nuclear del régimen israelí se encuentra en el Océano Índico, en submarinos INS Dolphin capaces de disparar misiles con ojivas atómicas.

Si bien los radares de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. ya detectaron este extremo en el año 2000, este sábado lo ha confirmado el medio norteamericano The National Interest, que subraya que las ojivas están montadas sobre misiles de crucero.

La creencia generalizada es que los proyectiles son en concreto del tipo Popeye Turbo, adaptación de un misil de crucero subsónico lanzado desde el aire, lo suficiente grande como para cargar una ojiva atómica de una potencia de 200 kilotones.

Israel adquirió los Dolphin equipados cada uno con seis tubos normales para disparar torpedos dirigidos y misiles antibuque Harpoon, así como cuatro inmensos tubos de 650 milímetros calibre, utilizables para desplegar comandos navales para misiones de reconocimiento y sabotaje, lo que ha desempeñado un papel importante en las operaciones submarinas del régimen de Tel Aviv.

 

Según el informe, las estimaciones del tamaño de las reservas nucleares de Israel oscilan entre 80 y 300 ojivas, cifra esta última que excede el arsenal chino, si bien el propio régimen israelí nunca ha revelado la cantidad de armas atómicas que posee.

Aunque Israel es el único poseedor de armas nucleares en el Oriente Medio, teme que un adversario intente un primer ataque para destruir sus misiles nucleares y neutralizar a sus aviones de guerra en tierra antes de que puedan tomar represalias.

Probablemente los misiles de crucero instalados en los submarinos Dolphin sean menos prácticos que otras plataformas del régimen israelí para el uso de armas nucleares, pero en la práctica le permiten no tener que llegar a enfrentarse a adversarios con la capacidad potencial de destruir su armamento nuclear.

Israel, el único poseedor de armas atómicas en el Oriente Medio, nunca ha permitido ninguna inspección de sus instalaciones atómicas y hace oídos sordos a los llamados internacionales a que se adhiera al Tratado de No Proliferación (TNP).

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