Mediante una carta remitida a los ministros de Medio Ambiente de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin, Kuwait, Arabia Saudí, Catar y Omán, la vicepresidenta y la jefa del Departamento de Medio Ambiente de Irán, Shina Ansari, ha advertido a los Estados ribereños del Golfo Pérsico sobre las consecuencias de la “creciente militarización” en la zona y sus consecuencias potenciales y reales sobre el medio ambiente de la zona y el mundo.
Ha subrayado que el Golfo Pérsico y el mar de Omán, como franjas marinas con características ecológicas únicas y frágiles, desempeñan un papel vital para garantizar la seguridad alimentaria, económica y ecológica de millones de personas en la región, y cualquier inestabilidad o confrontación bélica en esta zona puede afectar directa e indirectamente a los ecosistemas marinos, la biodiversidad, los recursos hídricos y terrestres, la calidad del aire y la salud humana.
“Los conflictos pasados en la región han demostrado que la destrucción de la infraestructura petrolera, los derrames de contaminantes a gran escala, la liberación de sustancias químicas peligrosas y los daños a los hábitats costeros y marinos dejan consecuencias duraderas y transfronterizas. Los impactos de estos daños siguen siendo evidentes en las aguas, los sedimentos marinos y los ciclos biológicos de la región”, ha remarcado.
En este contexto, el documento, publicado este jueves, ha precisado que los recientes acontecimientos y ataques contra las instalaciones nucleares de Irán han suscitado serias preocupaciones en materia de seguridad ambiental y nuclear.
Ha agregado que cualquier daño a dichas instalaciones podría provocar la liberación de materiales radiactivos, la contaminación de los recursos hídricos y terrestres, y suponer amenazas para la salud de las generaciones presentes y futuras, y daños ambientales extensos y a largo plazo. Los riesgos asociados a estas acciones no se limitan a las fronteras nacionales, y sus consecuencias pueden afectar a toda la región y más allá.
“La continua amenaza de operaciones militares y el despliegue de armamento avanzado en estas aguas sensibles contraviene los principios fundamentales del derecho internacional. De conformidad con el Artículo 2(4) de la Carta de las Naciones Unidas, se prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Asimismo, en virtud de los principios del derecho ambiental internacional y las normas pertinentes del derecho internacional humanitario, los Estados están obligados a prevenir daños generalizados, duraderos o graves al medio ambiente natural y a observar los principios de prevención y precaución. La continuación de estas tendencias podría socavar gravemente la seguridad ambiental de la región”, ha denunciado.
Militarización y agresiones de EEUU en la zona
El 13 de junio, el régimen de Israel lanzó una agresión flagrante y no provocada contra Irán, y después de una semana, Estados Unidos también entró en la guerra bombardeando tres instalaciones nucleares iraníes, en una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear.
EE.UU. ha amenazado a Irán de un segundo ataque contra Irán, y ha desplegado sus portaviones y buques de guerra en la región.
La República Islámica, por su parte, ha reiterado a la ONU y al Consejo de Seguridad su derecho inherente a defenderse ante una agresión militar estadounidense, advirtiendo que una acción tal incendiaría toda la región.
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