“Irán reafirma clara e inequívocamente su derecho inherente a la legítima defensa de conformidad con el derecho internacional y, en caso de cualquier ataque armado o acto de agresión, ejercerá su derecho a tomar todas las medidas necesarias para defender su soberanía, su integridad territorial y su pueblo”, enfatizó el miércoles Amir Said Iravani, embajador y representante de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El diplomático persa hizo esa declaración en cartas remitidas al secretario general de la ONU, António Guterres, y al presidente pro tempore del Consejo de Seguridad, en las que repudió la retórica incendiaria del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien volvió a amenazar a la República Islámica con una agresión militar peor que la realizada a principios de este mes en Venezuela que acabó con el secuestro del presidente legítimo de ese país, Nicolás Maduro.
El martes, el republicano anunció que una “maravillosa Armada” se dirige hacia Irán, días después de que el portaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque se desplegaran en Asia Occidental en un contexto de elevadas tensiones con el país persa.
El miércoles, Trump declaró que “al igual que con Venezuela”, la flota “está lista, dispuesta y capacitada para cumplir rápidamente su misión, con rapidez y violencia si es necesario”, llamando a Teherán a apresurarse a alcanzar un acuerdo con Washington, un pacto que incluya entre otros el programa nuclear iraní.
Iravani denunció las declaraciones “belicistas, irresponsables, provocadoras y contrarias a los principios fundamentales del derecho internacional y a la Carta de la ONU” de Trump, recordando que la amenaza del uso de la fuerza contra un Estado independiente constituye “una grave violación de los propósitos y principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas”.
Esta retórica incendiaria, agregó el diplomático, forma parte de un patrón más amplio y bien documentado de “presión, intimidación, acciones desestabilizadoras, operaciones encubiertas de inteligencia y presiones ilegales por parte de Estados Unidos contra Irán”.
Un eventual conflicto con Irán tendría consecuencias imprevistas para toda la región
Señaló que las repetidas amenazas de Washington “intensifican las tensiones regionales, aumentan el riesgo de errores de cálculo y representan una amenaza directa para la paz y la seguridad internacionales”, al tiempo que advirtió que Washington “será responsable de cualquier consecuencia imprevista fuera del control” de un eventual conflicto con Irán.
El embajador persa concluyó pidiendo a la ONU y al Consejo de Seguridad “tomar las medidas necesarias para detener las amenazas y acciones coercitivas, ilegales y desestabilizadoras de EE.UU. contra Irán, las cuales constituyen una violación flagrante de los propósitos y principios consagrados en la Carta de la ONU”.
La reacción de Teherán a la retórica bélica de Trump ha sido clara. La República Islámica ha advertido que cualquier acción militar en su contra “se considerará el inicio de una guerra”, al tiempo que afirmado que sus Fuerzas Armadas “están preparadas, con el dedo en el gatillo, para responder de forma inmediata y contundente a cualquier agresión”. No obstante, el país persa ha expresado su disposición a mantener un “diálogo basado en el respeto y los intereses mutuos”.
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