La población indígena en Guatemala constituye aproximadamente el 45 % de los ciudadanos según el último censo general del Instituto Nacional de Estadística (INE), población que históricamente ha sido discriminada y marginada, incluso de las políticas públicas y del mismo sistema de justicia, la lucha de los pueblos por exigir sus derechos ha sido una constante hasta hoy día.
Entre los casos más recientes de víctimas de persecución judicial se encuentran los líderes indígenas Luis Pacheco, Héctor Chaclán y Esteban Toc, acusados de terrorismo por encabezar marchas para detener un golpe de estado contra el presidente electo Bernardo Arévalo en el 2023, a pesar de que fueron cientos de organizaciones las que participaron únicamente a los líderes indígenas se les persiguió y capturó.
El olvido y abandono ha sido histórico, en su momento el estado ordenó la eliminación de pueblos mayas enteros en medio de un conflicto armado que duró 36 años. Hasta hoy la reparación no llega.
La mayor parte de los pueblos indígenas viven por debajo de la línea de la pobreza y todos los indicadores en cuanto a subdesarrollo apuntan hacia las comunidades originarias.
No es solo la negación de la justicia, la salud, la educación y las oportunidades de desarrollo, es la persecución, el despojo y la criminalización por el simple hecho de ser indígena en un país clasista y racista.
Miguel Salay, Ciudad de Guatemala.
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