Tras la condena internacional a la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de salir del acuerdo nuclear firmado con Irán y el Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Rusia, Francia y China, más Alemania) en 2015, la primera ministra británica, Theresa May, se ha unido a sus colegas franceses y alemanes en su condena unánime y ha reiterado su compromiso de mantener el acuerdo vivo.
Pero la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos afecta el margen de maniobra de los británicos a la hora de defender los intereses de las empresas que comercian e invierten en Irán.
Este escenario provocará un enfrentamiento entre las potencias europeas y Estados Unidos a la hora de defender los intereses comerciales de cada país, sin embargo, la posibilidad de una mayor inestabilidad en Oriente Medio se ha vuelto más real y más peligrosa que nunca.
Desde el Parlamento británico, el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, ha vuelto a reiterar que su país luchará por mantener el acuerdo vivo, destacando que está en los mejores intereses para la seguridad británica, pero no ha detallado cómo piensa hacerlo.
Con el anuncio de sanciones económicas al más alto nivel sobre Irán, violando un acuerdo nuclear internacional validado por una resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y rompiendo definitivamente con sus aliados en Europa, Trump, además, pone en riesgo una crisis regional en Oriente Medio.
Por ello, desde la oposición y desde grupos activistas, se pide al Gobierno de Theresa May que ante la falta de alternativas cancele la invitación de visita a Donald Trump, prevista para el mes que viene.
Ian Díez, Londres.
xsh/mjs
