• Manifestantes libaneses salen a las calles de Beirut, la capital, en protesta por el retraso en la formación de gobierno, 18 de enero de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: sábado, 18 de enero de 2020 18:59
Actualizada: sábado, 18 de enero de 2020 22:32

Las calles de Beirut, capital de El Líbano, han sido este sábado escenario de una nueva protesta, esta vez, por el retraso en la formación del nuevo gabinete.

La marcha principal ha tenido lugar ante el Parlamento libanés: los manifestantes protestaban porque, tras designar a Hasan Diab primer ministro del país árabe, no veían progreso hacia la formación definitiva de un nuevo gobierno.

Estoy aquí porque, después de 90 días en la calle, siguen discutiendo las partes (del pastel) del gobierno sin preocuparse del pueblo”, ha indicado Maya, una manifestante de 23 años.

Estos movimientos, no obstante, se han convertido en violentos después de que algunos manifestantes enmascarados lanzaran varios proyectiles, piedras, postes de señalización y ramas de árboles contra la sede legislativa.

Las fuerzas de seguridad y las tropas antidisturbios han utilizado gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a la multitud indignada que reclamaba acabar con el viejo sistema e incluir personal imparcial de tecnócratas.

Varios medios locales, no obstante, han reportado violentos enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad libanesas, y un saldo de al menos 100 heridos entre ambas partes.

 

Desde 17 de octubre, El Líbano es escenario de masivas protestas por la situación económica y la corrupción en ese país, que finalmente desembocaron en la renuncia del expremier Saad Hariri, tras lo cual el presidente Michel Aoun llamó a formar un nuevo gabinete que responda a las exigencias del pueblo

El recién designado Diab había prometido formar un nuevo gabinete lo antes posible, asegurando que trabajaría arduamente para satisfacer todas las demandas populares.  

El país, efectivamente, se ha convertido en objeto de las presiones internacionales, en concreto de Estados Unidos. De hecho, en febrero, cuando Beirut anunció la formación de un Ejecutivo, EE.UU., el régimen de Israel y Arabia Saudí intentaron debilitar y crear discordia entre los libaneses con miras a evitar la influencia del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) en el Gobierno. 

Hezbolá, no obstante, ya había advertido que se estaban intentando crear un vacío de poder y este podría derivar en una guerra civil.

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