• La corbeta Stoikiy de la Flota rusa del Báltico durante un ejercicio de paso con buques de guerra de la Armada iraní en el Golfo de Omán, cerca del Estrecho de Ormuz.
Publicada: jueves, 19 de febrero de 2026 19:16

Irán y Rusia terminaron maniobras navales en el mar de Omán y el Índico norte, mientras un exoficial estadounidense alertó de serios riesgos para Washington.

Las maniobras, cuyo objetivo fue reforzar la seguridad marítima y profundizar la cooperación operativa entre sus Fuerzas Armadas, incluyeron navegación coordinada, operaciones aéreas y ejercicios complejos entre buques de superficie, según informaron autoridades militares iraníes y rusas.

El ejercicio se produjo, mientras Washington mantiene un importante despliegue naval en la región y continúan las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán. En medio de ese escenario, el exoficial del Ejército estadounidense y analista militar Stanislav Krapivnik advirtió el miércoles que una eventual escalada podría traer “sorpresas mortales” para las fuerzas estadounidenses y sus aliados.

“Washington está prácticamente acampando en la puerta de Irán con una enorme flota, mientras las amenazas vuelan como confeti”, dijo Rick Sanchez, conductor del programa Journalistically Speaking. “Trump insiste en que sería un mal día para Teherán, si esto escala. Pero, ¿realmente lo sería solo para Irán?”, cuestionó.

Rusia, China e Irán: una integración militar en marcha

Según Krapivnik, Rusia y China están enviando señales claras de respaldo a Irán, incluyendo ejercicios conjuntos y una creciente integración militar. “Rusia y China ya están planificando maniobras conjuntas en Irán. No van a permitir que Irán se derrumbe”, señaló.

El analista sostuvo que Moscú ha contribuido decisivamente al desarrollo de un sistema integrado de defensa aérea iraní, algo que —según dijo— no existía plenamente en conflictos anteriores. Este sistema combina múltiples capas defensivas, desde detección estratégica hasta defensa puntual con misiles portátiles, todos conectados mediante comunicación en tiempo real. “No es solo que tenga múltiples capas; es que los radares y los sistemas se comunican entre sí. Si una capa falla, la siguiente entra en acción”, explicó Krapivnik.

Añadió que China ha aportado radares de alta resolución y sistemas de alerta temprana conectados a satélites, capaces de detectar lanzamientos a cientos de kilómetros del territorio iraní, lo que ampliaría significativamente el tiempo de reacción ante misiles o aeronaves enemigas.

Riesgos para fuerzas estadounidenses e israelíes

En este contexto, Krapivnik advirtió que estas capacidades no existían durante ataques previos de Estados Unidos en la región, y que hoy el escenario es radicalmente distinto. “Hay una enorme dosis de arrogancia al pensar que Irán no puede responder. Si se inicia un conflicto, habrá un shock muy grande para fuerzas estadounidenses, israelíes y de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)”, señaló.

El analista fue más allá al alertar sobre el riesgo directo para tropas estadounidenses desplegadas en sistemas defensivos como THAAD en apoyo a Israel. “Incluso en una guerra entre Irán e Israel, esos sistemas serán atacados. Y cuando eso ocurra, estadounidenses morirán porque están operándolos”, destacó, estimando que hasta 1500 soldados estadounidenses podrían verse afectados en un escenario de escalada regional.

La convergencia militar entre Irán, Rusia y China, junto con los ejercicios conjuntos y la integración tecnológica, podría marcar, según expertos, un punto de inflexión estratégico con implicaciones que van mucho más allá de Asia Occidental, redefiniendo los equilibrios militares frente a Estados Unidos y sus aliados.

En las últimas semanas, Estados Unidos ha reforzado de manera sostenida su presencia militar en aguas cercanas a Irán, desplegando portaviones, destructores y otros buques de guerra en el Golfo Pérsico y regiones adyacentes. Este aumento de fuerzas ha sido interpretado en Teherán como una señal de presión directa, lo que llevó a las autoridades iraníes a advertir que cualquier ataque —incluso limitado— sería respondido con una represalia amplia y coordinada contra intereses y activos estadounidenses en toda la región.

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