En una entrevista publicada el miércoles por el diario local The New York Times, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que, a medida que se desarrollaba la operación en Venezuela, le preocupaba que terminara siendo un “desastre al estilo Jimmy Carter”.
“Eso destruyó toda su administración”, adujo, refiriéndose a la operación del 24 de abril de 1980 que el entonces presidente de EE.UU., Jimmy Carter, orquestó para librar a 52 empleados de la embajada del país norteamericano, detenidos en Irán, la misión terminó en un fracaso humillante para Estados Unidos en el desierto de Tabas, en el centro-este del país persa.
“No sé si habría ganado las elecciones, pero ciertamente no tenía ninguna posibilidad después de ese desastre”, agregó Trump sobre Carter y lo ocurrido en Irán.
El mandatario también hizo una comparación entre la agresión militar del 3 de enero en Venezuela, que culminó con el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores, con las operaciones realizadas por sus predecesores que habían salido mal.
“Sabes que no tuvimos un Jimmy Carter estrellando helicópteros por todos lados, que no tuvimos un desastre en Afganistán como el de Biden, donde no pudieron hacer la maniobra más simple”, resaltó, haciendo referencia a la retirada de EE.UU. desde Afganistán que resultó en la muerte de 13 militares estadounidenses.
Estados Unidos lanzó en abril de 1980, mediante la Delta Force, la unidad de élite del Ejército de EE.UU. que logró secuestrar a Maduro, la operación encubierta “Garra de águila” en el desierto de Tabas (centro-este de Irán), con seis aeronaves y ocho helicópteros, por orden del entonces presidente Jimmy Carter, con el objetivo de liberar al personal de su embajada en Teherán, capital persa, que fue retenido después de que los estudiantes y revolucionarios iraníes tomaron la sede diplomática del país norteamericano, el conocido Nido de Espionaje, en noviembre de 1979.
Sin embargo, la operación fue abortada luego de que tres de los helicópteros estadounidenses se estrellaron debido a fallos técnicos y las fuerzas estadounidenses fueron golpeadas por una tormenta de arena en el desierto iraní de Tabas que provocó el choque de un helicóptero con un avión C-130 Hércules que mató a ocho militares y resultó en el fracaso de la misión.
El fracaso de las Fuerzas Armadas estadounidenses en Tabas fue un gran golpe para el prestigio político de Estados Unidos, no solo fueron humillados internacionalmente, sino que también enfrentaron una crisis de abyección nacional.
¡Teherán no es Caracas!
En este contexto, el sitio web de la cadena catarí Al Jazeera, en un artículo divulgado el lunes tras la operación militar de EE.UU. en Venezuela, titulado ‘Por qué la estrategia de cambio de régimen de Trump no funcionará en Irán’, ha argumentado que “Teherán no es Caracas” y que “La República Islámica se mantiene firme ante múltiples crisis”.
Al respecto, ha remarcado que hace seis meses, Irán demostró al mundo que cambiar su régimen no sería fácil, y la guerra de 12 días del régimen de Israel y EE.UU. contra el país expuso su resiliencia.
El texto ha matizado que a pesar de los ataques sorpresa de Israel, la eliminación de los comandantes militares más importantes y la amenaza del régimen israelí a otros funcionarios y comandantes con elegir entre la huida o la muerte, la República Islámica no se movió.
“Irán no vaciló durante la guerra y tomó represalias no solo contra los ataques israelíes, sino también contra los ataques estadounidenses”, ha enfatizado.
De este modo, ha afirmado que Irán tiene la mayor fuerza militar de la región, con un millón de efectivos armados, y no es fácil atacarla dada su ubicación montañosa y sus vastas áreas urbanas.
Ha agregado que Irán, apoyándose en bases sólidas que pueden soportar momentos dolorosos, ha sido capaz de superar cuatro décadas de sanciones, guerra y agitaciones internas.
El 13 de junio, Israel lanzó una agresión no provocada contra Irán, atacando instalaciones militares, nucleares y civiles en Teherán y otras ciudades. A los ataques israelíes se unió, una semana después, Estados Unidos, que bombardeó tres sitios nucleares clave.
Irán respondió a la agresión lanzando cientos de misiles balísticos y drones contra objetivos estratégicos israelíes en los territorios ocupados, en el marco de la operación “Verdadera Promesa III”, así como contra la base aérea de Al-Udeid en Catar, la mayor instalación militar estadounidense en Asia Occidental.
El 24 de junio, mediante estas operaciones exitosas contra Israel y Estados Unidos, Irán logró detener el asalto ilegal e imponer un alto el fuego a los agresores.
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