“Los enemigos históricos de esta tierra, que en reiteradas ocasiones y de manera explícita han asumido la responsabilidad del asesinato de mujeres y niños iraníes, mediante la repetición e intensificación del lenguaje de amenaza y de declaraciones intervencionistas en abierta contradicción con los principios aceptados del derecho internacional, persiguen un enfoque deliberado orientado a la fragmentación del querido Irán y a dañar la identidad del país”, ha repudiado la Secretaría del Consejo de Defensa de la República Islámica de Irán por medio de un comunicado emitido este martes.
Dichas amenazas, precisa la nota, “forman parte de un patrón de presión e intimidación, y no pueden dejarse sin respuesta, sin costo o fuera de las ecuaciones del terreno”.
El texto enfatiza que Irán, apoyándose en “la cohesión nacional, capacidad de disuasión integral y plena preparación defensiva”, reafirma una vez más que “la seguridad, la independencia y la integridad territorial del país son una línea roja infranqueable”.
En este sentido, advierte que “cualquier agresión contra los intereses nacionales, injerencia en los asuntos internos o acción contra la estabilidad de Irán enfrentará una respuesta proporcional, focalizada y decisiva”.
De hecho, ha alertado que, en el marco de la legítima defensa, “Irán no se limita a reaccionar tras una acción, y considera los indicios objetivos de amenaza como parte de la ecuación de seguridad”.
Al respecto, resalta que “la intensificación del lenguaje de amenaza y de injerencia, que va más allá de una mera postura verbal, puede entenderse como un comportamiento hostil; un camino cuya continuación conllevará una respuesta proporcional, firme y decisiva, y cuya plena responsabilidad por las consecuencias recaerá sobre los diseñadores de este proceso”.
Últimamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha abordado la posibilidad de una acción militar contra Irán. En una reciente reunión, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, habló de un eventual intento de Irán de reconstruir sus capacidades nucleares y su programa de misiles tras la agresión israelí-estadounidense de 12 días en junio, mientras que Trump advirtió que actuaría con rapidez si Teherán avanzaba en esa dirección.
Trump también amenazó esta última semana a Irán diciendo que Estados Unidos estaba preparado para una acción militar en respuesta a lo que llamó la acción enérgica del país contra las protestas esporádicas por las dificultades económicas.
De hecho, mientras las autoridades han reconocido que las expresiones pacíficas de descontento son un derecho legítimo, varias figuras “opositoras” en el extranjero y actores externos hostiles, particularmente Estados Unidos e Israel, aprovecharon el momento para impulsar sus propios intereses, e intentaron enmarcar las pacíficas protestas económicas como un llamado a una confrontación más amplia.
Irán ha alertado que la amenaza de recurrir al uso de la fuerza en su contra constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas que prohíbe cualquier amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial y la soberanía nacional de los Estados.
En el mismo contexto, el canciller de Irán, Seyed Abás Araqchi, subrayó que las recientes amenazas evidencian la “mala fe manifiesta de Estados Unidos en la continuidad de una conducta ilegal y agresiva”, cuyas consecuencias y responsabilidades recaerán plenamente sobre Washington.
Teherán reafirma el derecho inherente e inalienable de Irán a la legítima defensa conforme al artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, subrayando que el país persa no vacilará en responder de manera firme y lamentable a cualquier acto de agresión.
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