En un comunicado emitido el viernes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó enérgicamente los comentarios intervencionistas e irresponsables del presidente Donald Trump y otros funcionarios estadounidenses, afirmando que tales posiciones equivalen a la continuación del “enfoque intimidatorio e ilegal” de Washington hacia la nación iraní.
Remarcó que dichas retóricas constituyen una flagrante violación de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, en particular los relativos al respeto a la soberanía nacional, y se consideran como una incitación a la “violencia y el terrorismo” contra los ciudadanos iraníes.
Recordando el largo historial de interferencia criminal de sucesivas Administraciones de EE.UU., describió las alegaciones norteamericanas de “preocupación” por el pueblo iraní como “hipócritas” y destinadas a engañar a la opinión pública y ocultar crímenes pasados y actuales contra los iraníes.
En este sentido, resaltó la complicidad de Estados Unidos en el golpe de Estado de 1953 contra el entonces primer ministro iraní Mohamad Mosadeq, la cooperación con el régimen del exdictador iraquí Sadam Husein durante la guerra impuesta de ocho años contra la República Islámica en la década de 1980, el derribo del vuelo 655 de Iran Air por un buque de guerra estadounidense en 1988, que mató a 300 civiles, y décadas de sanciones dirigidas a los medios de vida y los derechos fundamentales de los civiles iraníes.
De este modo, puso de relieve la alianza de Estados Unidos con Israel en la guerra ilegal del régimen contra el país en junio, que tuvo como blanco la infraestructura vital de Irán y sus instalaciones nucleares protegidas y condujo al asesinato de 1100 personas, entre ellos varios altos mandos militares y destacados científicos nucleares iraníes.
El Ministerio iraní ha subrayado las responsabilidades del Consejo de Seguridad de la ONU y del secretario general de la ONU, según lo estipulado en la Carta del organismo mundial, para salvaguardar la paz y la seguridad internacionales frente al unilateralismo agresivo de Washington.
Remarcó que los iraníes no permitirán ninguna “interferencia extranjera maliciosa” en su diálogo e interacción destinada a resolver problemas internos.
Mientras tanto, denunció que las recientes amenazas estadounidenses están alineadas con la política del régimen israelí de aumentar las tensiones en la región.
Dejó en claro que la responsabilidad por las consecuencias de cualquier situación que pudiera surgir de un nuevo aventurismo estadounidense contra Irán recaería enteramente sobre Estados Unidos.
Trump amenazó la misma jornada a Irán diciendo que Estados Unidos estaba preparado para una acción militar en respuesta a lo que llamó una posible acción enérgica del país contra las protestas esporádicas por la depreciación del Rial, la moneda iraní.
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Las manifestaciones comenzaron el domingo, cuando comerciantes de Teherán suspendieron de forma temporal sus actividades en señal de protesta por el pronunciado desplome de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.
En este contexto, las autoridades iraníes admitieron las dificultades económicas que afectan al pueblo y reiteraron que las expresiones pacíficas de descontento son un derecho legítimo, al tiempo que alertaron sobre la actuación de actores externos que, según indicaron, intentan instrumentalizar la situación para provocar episodios de violencia.
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