• El viceministro de Industria, Minas y Comercio de Irán, Jafar Sarqini, durante una entrevista en Teherán (capital persa). (Foto: Moj News).
Publicada: sábado, 11 de mayo de 2019 14:12
Actualizada: domingo, 12 de mayo de 2019 9:49

Las sanciones de EE.UU. no afectarán a la industria metalúrgica de Irán, pues el acero, cobre y aluminio persas tienen sus propios clientes, dice un funcionario.

“No hay mucha preocupación sobre estas sanciones, ya que el acero, el cobre y el aluminio de Irán tienen sus propios clientes en el mundo”, ha declarado este sábado el viceministro de Industria, Minas y Comercio de Irán, Jafar Sarqini.

La reacción del alto cargo iraní se produce días después de que el presidente de Estados Unidos., Donald Trump, anunciara nuevas sanciones contra el hierro, el acero, el aluminio y el cobre de la República Islámica a fin de “limitar los ingresos del país persa en distintos sectores”.

En una entrevista concedida a la agencia persa de noticias Tasnim, Sarqini ha destacado que los metales fabricados en Irán son de alta calidad y cumplen con los estándares internacionales, de ahí que vea poco probable que las restricciones de Washington afecten a la industria metalúrgica del país persa. “Tiene sus clientes especiales debido a su alta calidad”, precisa.

No hay mucha preocupación sobre estas sanciones, ya que el acero, el cobre y el aluminio de Irán tienen sus propios clientes en el mundo”, dice el viceministro de Industria, Minas y Comercio de Irán, Jafar Sarqini, sobre los nuevos embargos de EE.UU. a la industria metalúrgica del país persa.

 

Por otro lado, Sarqini ha señalado que, tras la retirada de Washington del acuerdo nuclear en 2018, el volumen de exportaciones de la industria metalúrgica de Irán no solo no ha disminuido, sino que ha aumentado en comparación con el período correspondiente del año 2017.

Irán condena las nuevas sanciones de EE.UU. contra su industria metalúrgica y denuncia que estos embargos constituyen una violación de los compromisos internacionales derivados de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), del Acuerdo de Argel —firmado en 1981 entre Teherán y Washington— y del Acuerdo de Amistad (1955), así como del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

En respuesta a la salida unilateral de Washington del Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés), nombre oficial del pacto nuclear, y la reimposición de todos los embargos que se habían levantado en virtud del mismo, el presidente iraní, Hasan Rohani, anunció el miércoles de la semana pasada que Teherán dejará de cumplir los puntos voluntarios del acuerdo.

En concreto, Irán no exportará su uranio poco enriquecido (LEU, por sus siglas en inglés) ni su agua pesada durante 60 días, el plazo que ha dado a los signatarios del pacto para que hagan frente a la presión de EE.UU., cumplan sus compromisos y otorguen a los iraníes los beneficios que se derivan del pacto.

 

Dado el papel clave de Irán en la estabilidad regional, en la lucha contra el terrorismo y el tráfico de drogas, los europeos se verán involucrados en breve en una profunda crisis de seguridad si no logran presionar a EE.UU. para que regrese al JCPOA y cumpla sus compromisos, según el presidente iraní.

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