Publicada: jueves, 28 de mayo de 2026 9:19

El Hach, vital para la Umma, se realiza nuevamente en medio de las agresiones al mundo islámico, lo que demanda profundizar en los llamados a la unidad de los musulmanes.

Con ocasión del Hach (1) deseo reflotar parte de un escrito que tiene ya una década y que me permite sostener que este viaje espiritual, enormemente vital para la Umma se da, nuevamente, en el marco de las crónicas agresiones contra el mundo del islam lo que demanda profundizar en los llamados a la unidad de los musulmanes.

Así lo ha expresado el Líder de Irán, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, mediante un mensaje con motivo de esta peregrinación anual. El Líder de la Revolución Islámica afirma: “La Umma y los pueblos de la región poseen capacidades e intereses comunes que configurarán el nuevo orden y la arquitectura futura de la región y del mundo. Este servidor, con sinceridad y pureza de intención, invita a todos los países y gobiernos islámicos a la amistad y a la cooperación en el bien, para que, mediante la colaboración, avancemos por la senda del progreso de la umma y de la resolución de los problemas del mundo islámico”. (2)

El ayatolá Jamenei, en su profundo mensaje aprovechó de solicitar a los peregrinos de Irán que trasmitieran a sus hermanos y hermanas musulmanes, el relato de la victoria de la República Islámica de Irán en la tercera guerra impuesta y consignar e infundir esperanza en un futuro luminoso. Un mensaje para levantar en Arabia Saudí, donde a la par de encontrarse allí sitios sagrados para el islam, está regido por una monarquía cuya casta dirigente tiene estrechas relaciones con los dos agresores de Irán, como son Estados Unidos y el ente sionista.

Un Irán que, en dificultades complejas, señala el lídere religioso iraní, ha mantenido con firmeza y constancia esta resistencia durante años frente a los bloqueos económicos, el intento de golpe de Estado, las sanciones injustas, las innumerables ofensivas políticas, propagandísticas y económicas de los enemigos contra la República Islámica.

Por tanto, el mensaje a transmitir posee una enorme connotación y el cual no quiero dejar pasar con relación a aspectos históricos, político y religiosos del lugar donde el Hach se concreta pues nos permite entender que, la monarquía saudí es la cuna de una doctrina rigorista, de carácter fundamentalista, con influencia sobre una parte importante de una de las ramas del islam y el desarrollo de aquellos puntos negativos para la Umma.

Me refiero al hecho que tierras sagradas estén ocupadas por fuerzas militares extranjeras, profanando la esencia de estos lugares sacros y al mismo tiempo defendiendo un régimen que debilita la esencia del islam y las necesidades de los pueblos. Factores que deben generar una conciencia de cambio respecto a quien administra símbolos esenciales de la Umma, tal como sucede en materia de las fuerzas de ocupación sionistas en la explanada de las Mezquitas en Al- Quds, que también requieren ser liberadas de la presencia   de quienes mancillan estos lugares.

El Hogar del Wahabismo

Referirse a Arabia Saudí es hablar de wahabismo, que se confunde en el seno saudí con una práctica política y religiosa esencialmente intolerante con todas aquellas creencias, que no se subordinen a su visión del mundo y su interpretación del Corán. Un credo que señala como incompatible cualquier otra filosofía religiosa, que sea contraria al sentido salafista de su dogma y considerada por el Wahabismo como un anatema. Y así lo consigné en aquel escrito, que traigo a colación, de mi autoría y elaborado con ocasión del Hach. (3)

Esta visión de mundo hunde sus raíces en el siglo XVIII cuando el sheij Muhamad ibn Saud, convirtió en ley fundamental de su dominio el catecismo de una secta fundamentalista sunní creada por Muhamad Ibn al-Wahab —el Wahabismo— doctrina que encontrará en la Casa al Saud y su Monarquía el catalizador, para tratar de expandir su ideología en el conjunto de la Umma.

En el siglo XX dicha creencia  se  consolida cuando la familia al Saud, apoyado por Estados Unidos e Inglaterra funda el moderno Estado saudí, bajo dos puntales esenciales: la explotación del petróleo a partir del descubrimiento de enormes yacimientos del oro negro, el año 1933,  en la zona de Dammam por la empresa estadounidense Standar Oil Company of California (SOCAL) que obtuvo una concesión para su explotación reafirmando así la alianza política, económica  y militar, que comienza a ser tejida con Washington que posteriormente se fortalece con el régimen sionista israelí, convirtiéndose ambas en las entidades de Asia Occidental, con las alianzas más férreas con las potencias “hegemónicas y arrogantes” en el plano político, financiero y militar.

A la par de recibir los beneficios de la explotación del petróleo saudí, Estados Unidos permite a Riad comenzar a tejer una red de ampliación de su dogma religioso a través de  escuela coránicas  —madrasas— en una expansión del wahabismo haciendo fluir generosamente los dineros provenientes del petróleo, no importando si esa decisión de expansionismo político-religioso creaba criaturas como Al-Qaeda y el autodenominado Estado Islámico de Irak y el Levante —Daesh en Árabe— constatado en forma dramática y dantesca en los últimos 15 años en las criminales agresiones a Libia, Siria e Irak, con procesos desestabilizadores contra El Líbano, Yemen junto a la acción de sus franquicias en el continente africano. Además de una constante política de máxima presión contra la República Islámica de Irán.

Casta Gobernante

En Arabia Saudi, la suerte de 35 millones de habitantes está íntimamente ligada a las decisiones de la familia real,  que conforma una monarquía absoluta donde el jefe de Estado es el rey Salman bin Abdulaziz, pero el gobernante de facto es su hijo el príncipe heredero Muhamad Bin Salman, a cargo de las decisiones gubernamentales y que además ocupa el cargo de primer ministro desde el 2022.

Una monarquía donde padre e hijo se encuentran al frente de uno cuantos miles de miembros entre príncipes, jeques y sus familias  que han consolidado un Estado, que no sólo asume el nombre de la casa reinante sino también una corte absolutista donde reúne todos los cargos del gobierno en un reparto que saca a la luz las ambiciones y deseos de aquellos descendientes del fundador, el año 1932, de Arabia Saudí como Estado: Abdelaziz bin Abderramán Al Saud, conocido como Ibn Saud y quien reinó hasta el año 1953.

Ibn Saud contó con 32 esposas con las cuales concibió 53 hijos y 36 hijas, y alrededor de 500 nietos.  El núcleo más importante dentro de este numeroso grupo de descendientes recibió el nombre de Clan Sudairi, denominación que se utiliza, comúnmente, para designar la alianza de siete hermanos de plenos derechos y sus descendientes dentro de la familia real de Arabia Saudí. Hijos de Hassa bin Ahmad bin Muhamad Al Sudairi, miembro de la familia Al Sudairi, una de las más poderosas del Reino del Néyed con quien tuvo siete hijos varones: Fahd, Sultan, Nayef, Abdulk Rahman, Turki, Salman y Ahmed. Además de cuatro hijas: Lulua, Latifa, Alyawhara y Yawaher.

Tras la muerte del fundador de Arabia Saudí el año 1953: Ibn Saud le sucedió su hijo mayor, Saud bin Abdulaziz estableciendo así las reglas de sucesión dinástica, que han signado la transmisión del poder a hermanos y luego a hermanastros, que es confirmado por un consejo de familia. Saud fue derrocado y enviado al exilio por su hermano menor Faisal bin Abdulaziz el año 1964. Este gobernó Arabia Saudí hasta el año 1975 apoyado en este Golpe de Estado por una familia cegada por el embrujo de los cientos de los miles de millones de dólares que daba la explotación del petróleo y que veían en Saud bin Abdulaziz y su incompetencia un peligro para su estilo de vida y sus ambiciones regionales.

Lo señalado es la misma visión que se tenía del Rey Salman acusado de incompetente por miembros de su propia familia, que, en forma anónima, emitieron declaraciones a medios británicos como The Guardian que era necesario sacar a Bin Salman del primer plano (4). Se preparó así un evidente golpe de Estado que llevó a primera línea a Muhamad Bin Salman. Todo esto al amparo de las dificultades de una Arabia Saudí que en aquel año 2015 debía contender frente a la baja del precio del petróleo, sus agresiones a Yemen y Bahréin y las propias dificultades que significa la política de alianzas con Israel y Turquía en su agresión a Siria.

Sigamos la historia de esta familia real cuyas acciones han causado tantas muertes y destrucción en Asia occidental. El año 1975 el rey Faisal fue asesinado por un sobrino, sucediéndolo otro hijo de Ibn Saud: Jalid bin Abdulaziz quien gobernó hasta el año 1982, cuando ocupó su lugar su hermano Fahd bin Abdulaziz, quien estuvo al frente de esta casa monárquica hasta el año 2005. Año en que Abdolá bin Abdulaziz pasó al frente de la Monarquía Wahabí.

Con Abdolá se consolidó una política de alejamiento del mundo árabe, de fuertes presiones junto a Israel y Estados Unidos contra la República Islámica de Irán sobre lo cual WikiLeaks denunció una verdadera obsesión de Riad con la revolución islámica. Unido a las políticas de agresión a Yemen, Bahréin. Unido al abandono de la causa del pueblo palestino y el sostén dado a monarquías como la marroquí en sus afanes de expansión en el mundo magrebí, la ocupación del Sahara Occidental y la desestabilización de gobiernos árabes como el libio, junto al apoyo a grupos terroristas que son la principal amenaza hoy para el mundo musulmán.

Un despacho estadounidense  —el denominado documento Nº 242073— enviado por la Secretaria de Estado dirigido, en ese entonces por Hillary Clinton, a sus embajadas de Riad, Abu Dhabi, Doha, Kuwait e Islamabad, el año 2010, y dado a conocer, junto a otros 1100 cables,  por diversos medios de comunicación en el mundo, confirmó lo que era un secreto a voces y que sustenta la acusación contra la Casa al Saud, como principales financistas del terror takfirí en el Maareb, Asia Occidental y Asia Central: 

“Los donantes de Arabia Saudí constituyen la fuente más significativa de financiación de los grupos terroristas suníes en todo el mundo…aunque Arabia Saudí se toma muy en serio la amenaza del terrorismo interno ha sido un continuo reto convencer a los funcionarios de ese país, para que aborden el financiamiento terrorista que emana de Arabia Saudita como prioridad estratégica. Este país continúa siendo una base de apoyo crítico para Al-Qaeda, los Talibán, Lashkar e Tayba y otros grupos terroristas, que probablemente recaudan millones de dólares anualmente de fuentes saudíes, a menudo durante el Hach y Ramadán”. (5)

Arabia Saudí controla el 17 % de las reservas mundiales de petróleo, calculadas en 260 mil millones de barriles. Detrás de Venezuela que posee el 19 % de las reservas. Irán por su parte posee el 13 % de las reservas totales del planeta. Riad une a lo señalado una cuantiosa reserva en oro y divisas, que suele ir encaminada a cubrir el déficit presupuestario, situación crónica tras su acostumbrada política de bajar los precios del crudo en aras de sus objetivos estratégicos. Ello, en un marco de presiones políticas internas de una población con altos índices de desempleo —sobre todo en la juventud— presiones externas derivadas de la acción de grupos takfirí y la crónica lucha que el régimen de Riad mantiene contra Irán, apoyado en esto por el régimen sionista y Estados Unidos.

Con Abdolá bin Abdulaziz se consolidó, como nunca, la alianza militar con Estados Unidos y sus aliados como la entidad sionista y Turquía, en materias que han significado fuertes críticas a que un país como Arabia Saudí, donde radican ciudades y sitios sagrados para el mundo musulmán, permitiese albergar bases militares occidentales al amparo de su entrega incondicional a intereses alejados de la moral y las costumbres y la fe de cientos de millones de musulmanes.

En la segunda parte de este articulo retomaré el derrotero de la familia al Saud y sus influencias en Asia Occidental y su papel como testaferro de los intereses de Estados Unidos en la zona y su paulatina pérdida de influencia a la par del desarrollo del eje de la resistencia liderado por la República Islámica de Irán.

Pablo Jofré Leal

Periodista. Analista Internacional

Articulo Para HispanTV

  1. El Hach es la peregrinación anual obligatoria a la ciudad santa de La Meca que todo musulmán con salud y capacidad financiera debe realizar al menos una vez en la vida.
  2. https://www.hispantv.com/noticias/politica/644425/mensaje-lider-iran-peregrinacion-anual-hach
  3. https://articulo.islamoriente.com/article/arabia-saudita-una-monarquia-tullida-y-rancia-parte-i
  4. https://www.theguardian.com/world/2019/mar/05/fears-grow-of-rift-between-saudi-king-salman-and-crown-prince-mohammed-bin-salman
  5. https://www.bbc.com/news/world-middle-east-11923176