• El presidente chino, Xi Jinping (c), y el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman Al Saud (dcha.), en Riad, 8 de diciembre de 2022. (Foto: Getty Images)
Publicada: jueves, 8 de diciembre de 2022 19:31

La Casa Blanca advierte sobre el intento de China de extender su influencia en todo el mundo, incluida Asia Occidental, ante el declive de la influencia de EE.UU.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, reaccionó a la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Arabia Saudí, advirtiendo que los intentos de China de aumentar su influencia en todo el mundo no cambiará la política de Estados Unidos hacia la región de Asia Occidental.

“Somos conscientes de la influencia que China está tratando de hacer crecer en todo el mundo. Oriente Medio [Asia Occidental] es sin duda una de esas regiones donde quieren profundizar su nivel de influencia”, manifestó el portavoz estadounidense, para luego agregar que estos pasos chinos “no conducen” al orden internacional.

Ante las relaciones ya tensas con Arabia Saudí, Kirby aseveró que Washington no está pidiendo a las naciones que elijan entre EE.UU. y China. Sin embargo, agregó, “como ha dicho el presidente [de EE.UU., Joe Biden] muchas veces, creemos que en esta competencia estratégica, EE.UU. ciertamente está bien posicionado para liderar”.

 

Kirby admitió que Arabia Saudí había sido un socio estratégico de Estados Unidos durante casi 80 años, pero señaló que Biden, ordenó una revisión de los lazos bilaterales “a raíz de la decisión de la OPEP+ hace un par de meses” de reducir la producción para aumentar los precios del petróleo, pese a las objeciones de Washington.

El mandatario chino llegó el miércoles a Riad, la capital de Arabia Saudí, en una visita de cuatro días que se produce tras una invitación cursada por el rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud. Según la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, será “un hito que marcará una época en la historia del desarrollo de las relaciones chino-árabes”.

El periplo se registra en medio de las agrias relaciones del reino árabe con Estados Unidos, particularmente tras el apoyo de Arabia Saudí a las restricciones a la producción global de petróleo; paso que fue visto por la Administración Biden como un daño potencial a su Partido Demócrata en las elecciones intermedias de este año.

Además, a Estados Unidos le genera preocupación la creciente participación china en infraestructura sensible en el Golfo Pérsico.

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