“La presencia de buques de guerra extranjeros en la región está bajo total supervisión informativa y al alcance de nuestro poder defensivo”, ha destacado este lunes el comandante adjunto de Asuntos Políticos de la Fuerza Naval del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de brigada Mohamad Akbarzade, en la provincia de Hormozgán (sur de Irán).
En cuanto a los movimientos de las tropas extranjeras cerca de Irán, ha detallado que las fuerzas iraníes “con plena preparación” vigilan los movimientos del enemigo y “jamás ignoran las amenazas”.
Respecto a los acontecimientos regionales y mundiales, ha calificado de “guerra psicológica” las alegaciones de las autoridades estadounidenses en la región Asia Occidental, analizándolas “principalmente en el ámbito de generar miedo, desesperanza y alterar los cálculos de la opinión pública”.
También ha puesto de relieve que las Fuerzas Armadas iraníes están preparadas para afrontar cualquier escenario.
Al recordar los complots de los enemigos desde la victoria de la Revolución Islámica en 1979, ha aseverado que muchos de los cálculos del enemigo “no han coincidido con las realidades del terreno”. “Cada vez que ha pasado a la acción, se ha enfrentado a una respuesta contundente de la República Islámica, viéndose obligado a retroceder”, ha manifestado.
Al hacer alusión a la marcha del pueblo iraní llevada a cabo el 11 de febrero en el 47.° aniversario de la Revolución Islámica, ha afirmado que la aludida presencia desbarató muchos de los cálculos de los enemigos, demostrando que el pueblo iraní, pese a las presiones, “avanza con determinación y firmeza en el camino de la independencia, la resistencia y el progreso”.
Sus declaraciones se producen, mientras, desde principios de enero, Estados Unidos ha desplegado buena parte de sus activos militares, encabezados por el portaviones ‘USS Abraham Lincoln’ y su grupo de ataque en aguas regionales cercanas a Irán, y ha enviado otro portaviones el ‘USS Gerald Ford’ a la zona en medio de las amenazas militares del presidente norteamericano, Donald Trump, contra el país persa.
En la misma jornada, el Cuerpo de Guardianes de Irán ha empezado un ejercicio naval en el estrecho de Ormuz, mostrando preparación operativa y un mensaje estratégico a los enemigos.
Expertos internacionales han advertido que cualquier alteración en el estrecho de Ormuz podría provocar un aumento en los precios del petróleo, el gas, e incluso de los alimentos a nivel mundial.
La República Islámica ha enfatizado que no tolerará amenazas, ni presiones. Ha insistido en que, aunque opta por la diplomacia, no teme una guerra con EE.UU. y está plenamente preparada para ella, pero advierte de que cualquier mínima agresión al país, desencadenaría una guerra regional a gran escala.
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