“Las poderosas Fuerzas Armadas del país emplearán toda su capacidad y potencial para defender el Islam, la Revolución Islámica y la seguridad y el bienestar de la noble nación iraní, y permanecerán firmes hasta el sacrificio de sus vidas frente a los enemigos y poderes arrogantes”, ha señalado la Cartera de Defensa en un comunicado emitido este martes, resaltando que el país goza de autoridad y poder de disuasión tanto en la región, como en el mundo.
La nota —emitida con motivo del 47.º aniversario de la victoria de la Revolución Islámica— considera la Revolución de Irán como “un referente e inspiración para numerosos movimientos revolucionarios en el mundo”, especialmente por su énfasis en “la justicia, la independencia y la libertad”.
Por tanto, agrega el texto, la arrogancia global recurre a todas las herramientas para impedir que se repitan movimientos sociales inspirados por la Revolución Islámica en otras regiones del mundo.
Conforme a la nota, la enemistad de los adversarios hacia Irán emana de su temor a la Revolución Islámica. “La guerra de 12 días y los recientes disturbios ponen de manifiesto el temor de los adversarios ante la expansión del pensamiento revolucionario e islámico en la región y el mundo”, agrega el texto, haciendo referencia a las agresiones lanzadas en junio por Estados Unidos e Israel contra el suelo iraní, y los actos violentos acaecidos a principios de enero en el país, que, según Inteligencia iraní, fueron apoyados y organizados desde el exterior.
La Cartera de Defensa señala además que los recientes intentos desesperados contra la República Islámica, incluidos “actos de sabotaje y operaciones terroristas, así como la ofensiva mediática occidental”, confirman que “la Revolución Islámica sigue el camino correcto trazado por su fundador el Imam Jomeini [que en paz descanse]”.
La República Islámica conmemora el 47.º aniversario de su Revolución tras semanas de incesantes retóricas bélicas de la Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, que ha amenazado con una acción militar si Teherán no negocia un nuevo acuerdo nuclear.
Teherán y Washington retomaron el viernes sus diálogos indirectos en Mascate, capital de Omán y acordaron continuarlos.
En respuesta a las retóricas bélicas, la República Islámica ha dejado en claro que no tolerará amenazas, ni presiones. Ha insistido en que, aunque opta por la diplomacia, no teme una guerra con EE.UU. y está plenamente preparada para ello, pero advierte de que cualquier mínima agresión al país persa, desencadenaría una guerra regional a gran escala.
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