• El cambio climático puede empeorar el valor nutricional de los alimentos.
Publicada: viernes, 25 de octubre de 2019 15:59

Un informe revela que para solucionar el problema del hambre en el mundo, es imprescindible adaptarse al cambio climático de cada región.

Un informe publicado este viernes por el Índice Mundial del Hambre (GHI, por sus siglas en inglés) ha explicado que las cosechas y el ganado son cada vez más vulnerables a las sequías, las inundaciones, las tormentas y los fenómenos meteorológicos extremos por lo que se ha vuelto necesario encontrar modos de combatir las catástrofes para garantizar que los países puedan producir alimentos para nutrir a su población.

El ranking sobre el hambre en el mundo que elabora anualmente la plataforma europea de ONG Alliance 2015 señala que, a pesar de la reducción del hambre que se había conseguido desde el año 2000, la situación se ha estancado desde 2015 y hoy en día, el número de personas que no comen lo suficiente es mayor que hace cuatro años: de 785 millones de personas se ha pasado a 822 millones.

El docuemnto recoge que las zonas más afectadas por el hambre se encuentran en el Asia meridional y el África subsahariana, pero se estima que hasta 45 países no alcanzarán niveles aceptables de nutrición para el 2030. 

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El cambio climático, además, puede empeorar el valor nutricional de los alimentos. Varios estudios recientes apuntan que una mayor concentración de CO2 en la atmósfera reduce el contenido de proteínas, zinc y hierro en cultivos como el arroz, del que dependen 2000 millones de personas.

Las inundaciones o mayor intensidad de las lluvias en otras regiones pueden promover en las plantaciones la aparición de moho y de toxinas como las aflatoxinas, que se relacionan con un mayor riesgo de cáncer y retraso en el crecimiento de los niños.

Al final, como insiste el estudio, la población local dispone de información relevante para su propio bienestar y hay que contar con ellos para aplicar cualquier medida.

De momento, se trata de favorecer la adaptación al nuevo clima lo antes posible, pero habrá que seguir buscando soluciones a largo plazo.

Como advierte el informe, si la temperatura del planeta supera los 3 grados, algo que ocurrirá antes del 2100 si no reducimos nuestras emisiones, nuestros sistemas ya no podrán adaptarse más.

nlr/krd/alg

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