• El presidente electo de Bolivia, Luis Arce, recibido por simpatizantes tras obtener sus credenciales en La Paz, 28 de octubre de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 29 de octubre de 2020 2:56

El reciente triunfo del partido Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia cambiará la geopolítica regional a favor del Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Según un artículo publicado el miércoles por el portal Venezuelanalysis, los más inmediatos impactos que tendrá la victoria de Luis Arce, del MAS, en las elecciones del 18 de octubre en Bolivia, en la vida venezolana, serán en el ámbito geopolítico y, especialmente, en el equilibrio ideológico de los gobiernos de la región, así como en su lógica de acción política.

Junto a Argentina y México, Bolivia podrá ahora contribuir a edificar una visión alternativa para la construcción de una solución para Venezuela que rompa con la criminalización y las sanciones impuestas por EE.UU. y genere políticas concretas de ayuda.

El triunfo del MAS tiende a equilibrar un poco la balanza a favor del Gobierno de Maduro en la batalla que ha sido lanzada en su contra por parte de varios países de la región en los últimos dos años, lo que ha generado, entre otras cosas, fuertes sanciones que, sin duda alguna, afectan a la población venezolana.

 

Los estragos causados por el nuevo coronavirus, causante de la COVID-19, y las sucesivas derrotas de los gobiernos de derecha en su afán por derrocar a Maduro han debilitado la voluntad de la región de intervenir en Venezuela. Asimismo, han desactivado progresivamente varios órganos que se construyeron para tal fin, entre ellos el Grupo de Lima y el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

El triunfo de Arce puede fortalecer esta tendencia porque su Gobierno buscará suavizar las contradicciones regionales con Venezuela.

Por un lado, la victoria del MAS debilita aún más a la derecha continental, que ahora debe asumir la derrota en un territorio, que se considera ganado desde hace casi un año.

Otro efecto que tendrá el resultado en Bolivia sobre la cansada derecha continental es el hecho de que el enfoque tradicional de sancionar moralmente a un gobierno no es necesariamente suficiente para derrocarlo. Con esto, el caso de Bolivia solo prueba que se ha intentado la misma táctica contra el chavismo con resultados más o menos similares.

Además, Bolivia ahora puede mediar y fortalecer la relación entre el Gobierno de Maduro y las Administraciones progresistas, incluidas las de México, España y Argentina.

Bolivia puede trabajar para articularse entre estos gobiernos en temas como la ayuda directa o una política conjunta que trascienda el trágico panorama que ha surgido en Venezuela. Esto puede apuntar a romper el bloqueo económico y terminar eliminando el consenso impuesto por Washington sobre la necesidad de intervenir militarmente en el país.

En este sentido, será importante estar atento a los primeros pasos del Gobierno de Arce en cuanto a alianzas internacionales. Al respecto, cabe recordar que la autoproclamada presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, rompió inmediatamente relaciones con Venezuela, en 2019, y excluyó a Bolivia de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Arce ya ha anunciado que su Gobierno retomará relaciones con Venezuela y Cuba, y el probable regreso a la ALBA reforzará una organización que siempre ha defendido a Venezuela.

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