• Represión de militares lleva a Bolivia a un callejón sin salida
Publicada: lunes, 18 de noviembre de 2019 1:42
Actualizada: lunes, 18 de noviembre de 2019 6:25

La represión de las fuerzas de seguridad complican la situación en Bolivia, donde la gente no retrocede en su demanda de pedir la renuncia del Gobierno de facto.

Bolivia llora la muerte de manifestantes en los disturbios posteriores al golpe de Estado contra Evo Morales. Esto, después de que el país plurinacional viviera una de sus jornadas más violentas el viernes, cuando el Ejército y la Policía reprimiera una marcha de los campesinos cocaleros cerca de la ciudad de Cochabamba con un saldo de 9 muertos y 122 heridos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) elevó a 23 el número de muertos y a 715 el de heridos en incidentes durante la crisis tras las elecciones del pasado 20 de octubre.

Sin embargo, el expresidente Evo Morales ha asegurado que tan solo en los últimos 5 días han habido 24 muertes, y que en las protestas de Cochabamba 12, y no 9, murieron.

El Gobierno de la presidenta interina Jeanine Áñez ha reconocido oficialmente cinco muertos. Y mientras había prometido pacificar al país, firmó un polémico decreto que exime a los militares de responsabilidades penales en caso de legítima defensa; una medida que ha levantado la crítica de la CIDH y los diputados.

La llegada a Bolivia de la misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyo objetivo es concertar el diálogo entre ambas partes, no ha provocado avances todavía.

El Gabinete de Áñez tampoco ha avanzado un centímetro en la convocatoria de las elecciones presidenciales urgentes que requiere el país. La violenta y desproporcionada represión de las fuerzas militares ha llevado al país a un callejón sin salida donde todo parece posible.

xsh/rba

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