• Noor Sahara, de seis años de edad, una joven rohingya cuya madre desapareció y que cruzó la frontera con su vecina Roshida y su sobrino Noor, posa para una fotografía cerca de un campamento de refugiados en Teknaf, en el distrito de Bazar, 23 de noviembre de 2016.
Publicada: sábado, 21 de enero de 2017 11:21

El Gobierno birmano ha arremetido contra Malasia por convocar una reunión de urgencia de la OCI para abordar la miserable situación de los musulmanes rohingyas.

La cita se llevó a cabo el jueves en Kuala Lumpur, capital malasia, donde representantes de los 57 países miembros de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) denunciaron la violenta represión ejercida por el Gobierno de Myanmar (Birmania) contra la minoría Rohingya.

En la apertura de la reunión, el primer ministro de Malasia, Nayib Razak, acusó a Myanmar de violar los derechos humanos y exigió que ponga fin a la "crueldad indescriptible" y a “todas las acciones discriminatorias” contra los musulmanes rohingyas.

Mediante un comunicado emitido este sábado, la Cancillería birmana ha considerado "lamentable" que Malasia hubiera convocado la reunión de emergencia para discutir la difícil situación de los rohingyas.

Además, ha acusado al Gobierno malasio de explotar la crisis de la minoría Rohingya "para promover cierta agenda política" y desatender los supuestos esfuerzos del Ejecutivo birmano para hacer frente al problema.

La represión militar contra los rohingyas en Myanmar se volvió más virulenta tras el asesinato de nueve policías en octubre de 2016, suceso del que las autoridades birmanas acusaron a milicianos de esa minoría, aunque estos lo negaron. Desde entonces, la población ha sido objeto de ejecuciones sumarias, violaciones e incendios deliberados de aldeas enteras.

Hay informes que indican que al menos 400 personas han sido asesinadas, más de 22.000 personas se han visto obligadas a huir de la violencia, y más de 2500 casas, mezquitas y escuelas religiosas han sido destruidas por las tropas gubernamentales.

 

Pese al severo bloqueo impuesto por los militares birmanos al estado de Rajine, donde reside la mayor parte de la oprimida comunidad Rohingya, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) logró enviar por fin a su relatora especial sobre la situación de los Derechos Humanos en Myanmar, Yanghee Lee, a la zona para investigar el caso.

Tras 12 días de pesquisas, la enviada confirmó el viernes, en un informe, la “represión violenta” de los musulmanes en Myanmar. Lee estimó también que 1,1 millones de musulmanes de Rajine han sido víctimas de "décadas de discriminación sistemática e institucionalizada” del Gobierno birmano.

La minoría Rohingya ha sido durante décadas víctima de la persecución y represión gubernamental, además de ser blanco de los ataques de los budistas extremistas en Myanmar. El Ejecutivo birmano ha negado en varias ocasiones las resoluciones de ONU que le piden otorgar la ciudadanía a dicha minoría musulmana.

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