• Yanghee Lee (dcha.), es acompañada por un policía al llegar al aeropuerto de Sittwe, en el estado de Rajine, en Myanmar, 13 de enero de 2017.
Publicada: lunes, 16 de enero de 2017 3:19

Myanmar le impidió a una enviada de la ONU el acceso a unas partes del estado de Rajine, desde donde se reportan denuncias de abuso generalizado de musulmanes.

El relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar, Yanghee Lee, llegó el pasado 9 de enero al país asiático para visitar durante 12 días los estados de Rajine y Kachin e investigar los informes de abuso, asesinato, violación y maltratos por parte de militares contra la minoría musulmana rohingya.

El Gobierno de Birmania (Myanmar) justificó su decisión, planteando "las preocupaciones de seguridad" en el conflictivo estado de Rajine, según informó el domingo la cadena catarí Al-Jazeera. En los pueblos musulmanes rohingyas a los que podía acceder, sólo se le permitió hablar con ciertos individuos que el gobierno había aprobado previamente.

Hemos recibido cientos de aldeanos cuyas casas fueron quemadas y viven en nuestra aldea y no tienen a dónde ir", dijo un residente de la aldea Kyee Kan Pyin, Mohamad Husein.

"Realmente esperamos que su visita traiga un cambio positivo para Rohingya y esperamos ganar nuestros derechos humanos", dijo un miembro de la comunidad rohingya desplazado temporalmente en el pueblo Kyee Kan Pyin, hablando anónimamente por temor.

Un residente de la aldea, Mohamad Husein, dijo a su vez: "Hemos recibido cientos de aldeanos cuyas casas fueron quemadas y viven en nuestra aldea y no tienen a dónde ir".

Rajine ha estado bajo asedio militar desde octubre del año pasado. La represión comenzó después de un ataque contra los guardias fronterizos birmanos el 9 de octubre de 2016, que dejó nueve policías muertos. El gobierno culpó a los rohingyas por el asalto y bloqueó el acceso humanitario y mediático a la zona.

 

Hay informes de que al menos 400 personas han sido asesinadas, más de 2500 casas, mezquitas y escuelas religiosas han sido destruidas, y tres aldeas completamente han sido arrasadas durante el asedio militar, refutado por ciertas organizaciones internacionales.

La relatora de la ONU había tachado anteriormente el asedio de "inaceptable", pidiendo una investigación internacional sobre las acusaciones de abuso, incluyendo violación y tortura contra los musulmanes rohingyas.

El gobierno y los militares de Myanmar sostienen que sus acciones, incluidas las "operaciones de liquidación" en el estado de Rajine, son necesarias y lícitas, y la mayoría de las veces niegan que haya ocurrido violencia o abuso.

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