Handala, en un comunicado, precisó que la persona fallecida en la explosión de un coche en Tel Aviv era uno de los altos mandos de la ‘nueva unidad de infiltración’ del Mossad, que operaba en la sección relacionada con el caso Irán.
En este mensaje, Handala afirmó que esta operación se llevó a cabo tras meses de seguimiento, vigilancia y monitoreo constante por parte de los servicios de inteligencia.
🚨 Pro-Iranian hacker group Handala claims a senior Mossad official was killed in a car bomb explosion on Highway 20 near Tel Aviv.
— Flash Update (@flashupdatenews) June 4, 2026
Israeli police are investigating explosion as a criminal incident. No official Israeli source has confirmed any intelligence officer was killed. pic.twitter.com/RugAFKRLU1
En un desafío a a las autoridades israelíes, Handalá cuestionó: “¿Se atreverán los servicios de seguridad israelíes a decir la verdad o seguirán negándola?”.
El grupo de hackers también aseguró que ni siquiera los funcionarios sometidos a las medidas de seguridad más estrictas son inmunes al alcance de las fuerzas de resistencia en los territorios ocupados.
Mientras tanto, los medios de comunicación israelíes han presentado versiones contradictorias sobre la identidad de la víctima, sin mencionar en ningún momento su identidad o relación con el Mossad. Los primeros informes indicaban que un hombre había muerto en la explosión, pero poco después señalaban que los investigadores estaban examinando la posibilidad de que la víctima fuera en realidad una mujer.
Según los reportes, la explosión se produjo en hora punta en la autopista 20, que pasa al sur de Tel Aviv, y provocó el despliegue de un gran contingente policial y de rescate en el lugar. El servicio de ambulancias israelí anunció que, tras recibir el aviso del incidente, los rescatistas encontraron a una persona gravemente herida en el lugar, quien falleció minutos después.
Handala, vinculado a grupos de la Resistencia en la región, ha ampliado sus actividades desde el inicio de la agresión israelí-estadounidense contra Irán el pasado 28 de febrero, exponiendo al público datos confidenciales del régimen israelí y de Estados Unidos.
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