En un comunicado oficial, la oficina del difunto Gran Ayatolá Al-Fayad lamentó su fallecimiento a la edad de 96 años, tras una larga batalla contra una enfermedad terminal, destacando que dedicó su vida al servicio del Islam, la enseñanza de las ciencias religiosas y la formación de generaciones de eruditos y juristas.
La nota subraya que Al-Fayad era ampliamente reconocido como una de las autoridades religiosas más eminentes de la ciudad santa iraquí de Nayaf y un pilar fundamental de su seminario islámico.
Enfatiza también el compromiso de la autoridad religiosa chií con la difusión de las enseñanzas de Ahl al-Bait (Familia del Profeta - la paz sea con ellos) y la clarificación de la jurisprudencia islámica.
Asimismo, pone de manifiesto que la muerte de Al-Fayad representa una profunda pérdida para los seminarios islámicos y la comunidad musulmana mundial, debido a su venerada trayectoria académica y al rico legado de literatura religiosa que deja tras de sí.
Iraq declares three days of mourning following the death of senior Shiite cleric Grand Ayatollah Mohammad Ishaq al-Fayyad, who was long regarded as a possible candidate to succeed Iraq’s highest Shiite religious authority, Grand Ayatollah Ali al-Sistani.https://t.co/KsXM9HE3fT
— Rudaw English (@RudawEnglish) June 4, 2026
Por su parte, el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, emitió un comunicado expresando sus condolencias a los seminarios y a la nación iraquí, y declaró tres días de luto nacional.
El Gran Ayatolá Al-Fayad nació en Afganistán en 1930, además de profesor de jurisprudencia extranjera en el Seminario Nayaf. Fue también discípulo cercano del Gran Ayatolá Seyed Abul-Qasim Joei.
Irán expresa condolencias
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, expresó sus condolencias por el fallecimiento del ayatolá Al-Fayad. “Este erudito consagrado dedicó su bendita vida a promover las enseñanzas de la Ahl al-Bait, a la formación de estudiantes, a la docencia y la investigación al más alto nivel de las ciencias islámicas, y a servir con sinceridad a la Ummah islámica. Se convirtió en fuente de obras científicas perdurables y de bendiciones para los seminarios y el mundo chií”, escribió el mandatario iraní.
Añadió que “su erudición, su carácter moderado, su sinceridad, su piedad y su preocupación por la unidad de la Ummah islámica y su servicio al pueblo constituyen un valioso e imperecedero legado para el mundo islámico, y el nombre y la memoria de este prominente jurista permanecerán en la historia de la jurisprudencia y la autoridad chií”.
ncl/tqi
